“Niño milagro” de LA rompe expectativas médicas

Matthew Vasquez sobrevivió a un defecto del corazón que "no permitiría vivir a nadie", según los doctores, quienes no daban esperanza de sobrevivir al pequeño
“Niño milagro” de LA rompe expectativas médicas
El doctor Mark Sklansky del hospital de niños UCLA Mattel examina a un bebé.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

Matthew Vasquez llegó a este mundo hace 14 meses. Contra toda predicción médica y científica, él ya da sus primeros pasos, trata de decir sus primeras palabras y se lleva todo lo que encuentra a su paso a la boca, como lo hace cualquier niño de su edad.

Solo sus doctores, sus padres y su familia cercana saben que Matthew es un “niño milagro”. Las palabras de los doctores sobre su vida eran , “no hay esperanza alguna”.

“Cada mañana, cuando despierta sonriendo lo veo y lloró de alegría porque no puedo creer que siga aquí”, expresó su joven madre, Andrea Manzano, quien dio a luz a Matthew a sus 22 años de edad.

“Lo puedes llamar una obra de Dios o de una fuerza mayor, pero Matthew es el primer niño que yo he visto que ha sobrevivido a un defecto del corazón que no permitiría vivir a nadie”, afirmó su doctor, Mark Sklansky, jefe del Centro de Cardiología Pediatrica del Mattel Children’s Hospital de UCLA.

El especialista en enfermedades del corazón prenatales, se refiere al defecto congénito con que fue diagnosticado Matthew cuando apenas tenía 18 semanas de vida dentro del vientre de su madre.

“Me decían que no viviría y que si lograba sobrevivir, sería como un vegetal, que nunca tendría una vida normal”, recuerda la joven madre, quien dice lloró cada día del resto de su embarazo, pensando en el futuro de su hijo, el cual que fue sometido a su primera cirugía, a las 4 horas de nacido.

Al defecto del corazón que tiene Matthew se le conoce como Heterotaxy, el cual se presenta solo en 1 de cada 10 mil nacimientos, o en un 3% de todos los defectos congénitos del corazón. Solo tiene un ventrículo y su corazón está del lado opuesto de lo normal, en el derecho.

“Este tipo de enfermedades pueden detectarse tan pronto como a las 12 semanas de vida del feto”, explicó Sklansky, por lo que sugiere que las mujeres embarazadas se hagan ultrasonidos del corazón de sus bebés. El doctor afirma que las enfermedades del corazón prenatales son tan comunes que se presentan en un 1% de todos los bebes, y un cuarto de ellas son serias.

El diagnóstico temprano en el caso de Matthew, es lo que permitió que sus cicatrices en el pecho y estómago, sean solo un recuerdo. Además de la cirugía del corazón, el pequeño llevó por un par de meses unos tubos en el estómago por otro defecto congénito.

Sin embargo, también venció este mal. Su madre dice que come y bebe de todo. “Al principio me angustiaba y pensaba que no podría comer normal o o que se me enfermaría mucho, pero es el niño muy sano. No lo sobre protejo, lo llevo conmigo a todos lados”, cuenta Manzano.

A Matthew le encanta posar para fotos, que le hablen y le hagan reir, y en Halloween se disfrazó de un pequeño drácula. Su vida transcurre normal, pero el próximo año tendrá que ser sometido a otra cirugía. Pero su doctor está optimista y cree que Matthew ya demostró que puede vivir mucho y bien.

Aún cuando el parto se planeó en el Centro Médico de UCLA, para una una cesárea, con 28 doctores y enfermeras para intervenir al pequeño de inmediato, la expectativa de vida del niño era de días. Por lo que Sklansky sigue sorprendido.

“Lo atribuyo a su madre, a la detección temprana y la atención médica que recibió aquí de todo un grupo de doctores, y a esa fuerza más grande que todo”, dijo el médico, quien cree que la vida de Matthew es un ejemplo de que nunca se debe perder “la esperanza”.

“Me habían dicho que era mejor que lo abortara porque era imposible que viviera con ese defecto, pero yo le dije a Dios que solo él me lo podía quitar”, recuerda la madre.

“Era mi obligación luchar hasta lo último por su vida. Y aquí está. Me hace inmensamente feliz”, expresó y sugirió a otras madres, “actuar con lo que te dicen los médicos, pero nunca hay que perder la fe”.