Obamacare en tela de juicio

Obamacare en tela de juicio
Decenas de ingenieros de software, desarrolladores, diseñadores y analistas trabajan para arreglar la página.
Foto: Archivo

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Nadie puede negar que la desastrosa puesta en marcha de la ley de salud del presidente Obama simple y sencillamente no tiene excusa. Lo más probable, sin embargo, es que antes de que finalice este año los problemas técnicos que presenta el sitio para adquirir un seguro médico se hayan resuelto y la mayoría de la gente pueda empezar a ver los resultados.

Mientras tanto, hay que reconocer que las fallas del sistema han dejado al público más confundido que nunca. A ello ha contribuido, por una parte, el poco tino con el que el gobierno federal ha abordado el problema y, por otro lado, a que los congresistas republicanos que están contra la ley han aprovechado el caos generado para atizar los temores sobre los cambios que traerá consigo Obamacare.

Uno de los puntos que más críticas ha despertado es el hecho de que Obama prometió que quienes estuviesen conformes con su seguro médico no tenían por qué cambiarlo debido a la implementación de la nueva ley. No obstante, en las últimas semanas cientos de miles de personas han recibido notificaciones de que tendrán que cancelar sus pólizas de seguro y pagar más el año próximo por una cobertura que en muchos casos no desean.

Obama, efectivamente, no habló de manera clara con respecto a este tema. La nueva ley no permite que las aseguradoras vendan pólizas que no ofrezcan un mínimo de beneficios y protecciones a los consumidores. Por esta razón, han tenido que informar a sus clientes que para el siguiente año tendrán que ofrecerles mejores opciones, aunque ello implique un costo mayor.

Se estima que en este caso se encuentran entre 10 y 12 millones de personas que compran sus seguros de manera individual, no a través de sus empleadores.

Muchos, obviamente, se resistirán a pagar más por sus primas de seguro. Pero ellos olvidan que la nueva ley busca terminar con los abusos de muchas aseguradoras que ofrecen primas muy bajas a cambio de pésimos servicios.

Son frecuentes los casos en los que los deducibles ascienden a varios miles de dólares y no cubren gastos de cirugía ni de hospitalización, por lo que los pacientes y sus familias acaban en la ruina económica, pese a que supuestamente tienen un seguro médico.

Bajo Obamacare nadie que enfrente una situación de emergencia, como una enfermedad crónica o un accidente, podrá ser rechazado por una compañía de seguros ni forzado a vender su patrimonio personal para cubrir los gastos.

Aunque es innegable que las primas de seguro subirán para algunas personas, los expertos consideran que la mayoría saldrá beneficiada, sobre todo quienes tengan bajos ingresos porque recibirán subsidios del gobierno. Y entre más gente, sobre todo joven y saludable, esté en el sistema, más bajarán los costos.

Como todo en la vida, la ley no es perfecta. Pero si pasa la prueba de fuego que enfrenta estos días, es de esperarse y desearse que cumpla con los objetivos para los que fue creada.