Viven con miedo en tierra caliente

Ciudad michoacana está militarizada debido a la violencia desatada
Viven con miedo en tierra caliente
Cientos de efectivos del Ejército Mexicano llegaron al estado de Michoacán tras los ataques.
Foto: EFE

APATZINGÁN, Michoacán.— Esta ciudad michoacana se convirtió en tierra de nadie. Más de un millar de militares enviados de otras jurisdicciones patrullan en este Municipio, unos 900 federales recorren una y otra vez las principales calles, los agentes municipales se mueven con recelo, “ciudadanos libres” piden la salida de las fuerzas federales, y un grupo de policías comunitarios intenta “tomar” a esta localidad.

Aparte fuentes oficiales afirman que este valle es disputado por las organizaciones criminales de Los Caballeros Templarios y el Cártel de Jalisco Nueva Generación.

“Se trabaja con miedo, hay mucho gobierno (seguridad federal) pero los Templas (Caballeros Templarios) no van a dejar que entren los policías comunitarios, un enfrentamiento está a la vuelta de la esquina, ya es un hecho”, advierte un taxista.

La tensión también se ha apoderado de los comerciantes y proveedores de alimentos perecederos, refrescos, botanas y granos.

Y es que el tema de todos los días es el retorno de los policías comunitarios que provienen de Municipios como Tepalcapetec, Coalcomán, Aguililla y Buenavista Tomatlán, para “liberar a Apatzingán del crimen organizado”.

En las redes sociales los grupos de autodefensa no quitan el dedo del renglón y advierten que, junto con el Ejército y la Policía Federal, acudirán a los domicilios de los funcionarios municipales que estén en contubernio con los Caballeros Templarios, encabezados por Servando Gómez Martínez, “La Tuta”.

“Ya están ‘reventando’ casas, los policías comunitarios que ya están operando en Apatzingán están fungiendo como ‘dedos’ de la Policía Federal y van y señalan los domicilios donde viven u operan miembros de los Templas, eso está generando más violencia”, indicó una fuente del Gobierno municipal.

El sábado, fue capturado un sujeto identificado como Jaime Valladares, quien presuntamente extorsionada a los productores de limón.

El probable delincuente fue detenido en su domicilio, señalado previamente por policías comunitarios. Valladares fue ligado al grupo de Nazario Moreno Gonzáles, “El Chayo”, uno de los líderes de la Familia Michoacana y presuntamente abatido por la Policía Federal.

“Pueblo de Apatzingán, sigan denunciando las ubicaciones del crimen organizado, manden por está página sus denuncias, nosotros se las haremos llegar al Ejército, Policía Federal y comunitarios que operan en su entidad.

“(Algunos funcionarios municipales) ya están ubicados con sus domicilios, para (que sean detenidos) cuando entren autodefensas armados, en tanto que disfruten sus últimos días criminales encargados de la política interna del Ayuntamiento”, indicó “Valor por Michoacán” en su cuenta de Facebook.

En tanto, la seguridad en Apatzingán, no termina de cuajar, a pesar de una fuerte presencia de fuerzas federales, criticadas por quienes piensan que generan más violencia, y avaladas por otros que opinan que dan un respiro a la población.

“Sí, hay seguridad, no sé cuántos seamos, somos más de mil 500 entre todos, pero no podemos estar en todos lados, no tenemos ojos para ver en todos lados”, reconoció un capitán del Ejército, que proviene del Campo Militar Número Uno, en el Distrito Federal.

Los mandos de la Policía Federal, que se hospedan en el hotel Camelinas, replantean día a día el despliegue de sus elementos en una mesa del restaurante, ante la posible incursión de policías comunitarios.

“Se trata de regresar la tranquilidad a este lugar, pero hay mucha tensión”, informó un mando federal.

En tanto, los comerciantes se la pasan en vilo.

En el centro, los negocios que rodean al Palacio Municipal, comienzan a bajar las cortinas a partir de las seis de la tarde.

Productos como la tortilla, el jitomate, el huevo y los lácteos, subieron entre uno y cinco pesos, ante la falta de proveedores, que temen ser asaltados.

Aparte, cada día menos gente baja de las rancherías, ante el clima de inseguridad, advierten los vendedores del mercado municipal.

“Ya no se hacen guisados, si la gente viene a comer se preparan las cosas al momento, porque si no se me quedan los guisados”, lamenta la encargada de una lonchería, en pleno centro de Apatzingán.

Cada día se reporta al menos una persona ejecutada en esta región de Tierra Caliente. Ayer la Policía Municipal fue a recoger a tres personas asesinadas a balazos en la zona rural, rumbo a Chandio.

En los cuatro accesos a Apatzingán, carreteras que provienen de Pátzcuaro, Uruapan, Aguililla y Buenavista Tomatlán, están vigilados por el Ejército.

En esos puntos los militares instalaron puestos de inspección vehicular para la revisión de automóviles con la finalidad de detectar drogas y armas.

“Hay mucha gente molesta con esto, ayer recibimos insultos de la gente en el centro, pero es una necesidad vigilar que la gente esté desarmada”, opinó un elemento castrense.

Pero el clima de incertidumbre prevalece.