Familia hispana a la deriva tras explosión en West

Sandra Villalobos y sus dos hijas tienen un futuro incierto. Con la muerte de su esposo, en la fábrica de fertilizantes se revocó su tarjeta de residencia.

La tragedia ocurrió el pasado 17 de abril.
La tragedia ocurrió el pasado 17 de abril.
Foto: AP

Houston.- Tras la explosión de la fábrica de fertilizantes en West (Texas) en abril pasado, la familia de Sandra Villalobos quedó a la deriva, pues en el accidente perdió a su esposo y con él la oportunidad de tener a su familia reunida en Estados Unidos.

Faltaba poco tiempo para que Villalobos obtuviera su tarjeta de residencia que ya había sido aprobada y de esta manera poder traer a su hija mayor Karen, de 11 años, desde México para completar la familia. No obstante, la explosión no solo destruyó los apartamentos donde vivían, sino también cerró su caso.

Villalobos debió salir de su casa en West en febrero de este año para pagar el perdón fuera del país en México. Pero no fue sola, sino que viajó con su esposo Mariano Saldivar, de 57 años, y su hija Mariana de 7 años, quien nació con espina bífida, una condición congénita que la dejó paralizada de la cintura hacia abajo y sin control de sus esfínteres ni de su vejiga.

La familia vivió reunida por algún tiempo en Durango (México), pero pronto Saldivar, quien era residente legal, debió regresar a West para cumplir con sus compromisos laborales.

“Nos fuimos los tres juntos a México y pensábamos regresar juntos como familia cuando me dieran mi residencia“, recordó la mujer.

Dos semanas después del regreso de su marido a Estados Unidos, su vida cambió por completo y el 17 de abril, sin saberlo, su sueño de completar su familia terminó.

La explosión de la fábrica de fertilizantes acabó con la vida de su esposo, quien en ese momento se encontraba en los apartamentos que fueron destruidos junto con todo su patrimonio que incluía el carro en el que transportaban a Mariana a sus terapias.

“El había regresado a Texas el dos de abril, nos hablábamos diariamente por teléfono para saber como estaba todo, pero de pronto dejó de contestar mis llamadas”, contó Villalobos y agregó que ante esa preocupación comenzó a llamar a las amistades que tenían en West hasta que un amigo le contó la noticia de lo ocurrido.

“Nadie me llamó para decirme lo que ocurría, después que hablé con un amigo de él (su esposo), el consulado de México en Austin me confirmó que se trataba de mi esposo“, relató.

Todavía sin recuperarse de esta fatal noticia, la mujer recibió otra llamada en la que le informaban que su tarjeta de residencia había sido revocada ante la muerte de su esposo.

“Se me vino el mundo abajo”, dijo de la angustia que sintió y aseguró que como tiene dos hijas y una depende de ella las 24 horas día no podía derrumbarse.

La madre hispana, de 33 años, dijo a Efe que empezó a sacar fuerzas de donde no las tenía y empezó su lucha para reunir lo que queda de su familia.

“Era la primera vez que Mariana y Karen (sus hijas) se veían. Ellas no se conocían, al principio peleaban por celos, pero con el tiempo se acoplaron y la mayor estaba muy pendiente de su hermana menor ayudándola con su silla”, contó y manifestó que ahora están separadas de nuevo y las dos le preguntan cuando podrán reunirse.

La abogada Karen Crawford tomó su caso, y le dijo que para poder ayudarla ella debía llegar hasta Texas donde su caso aun está abierto. Con una visa humanitaria otorgada para venir a darle sepultura a su esposo pudo viajar.

Después de su regreso a México, Villalobos se encontró con que Mariana había retrocedido en su recuperación. Pues antes de salir de Texas la niña ya empezaba a dar pasos, pero en México se interrumpió su proceso al no tener la misma atención médica y además de que “en un principio el hospital no le quería dar atención por que Mariana no era mexicana de nacimiento”, explicó.

Al reiniciar el tratamiento, sus doctores le avisaron que la niña necesitaba de una cirugía de cadera y de rodilla a la cual fue sometida y luego le dieron de alta para recuperarse en casa.

Por ahora Villalobos recibió un permiso para estar en West, hasta que su caso se resuelva, pero ella misma asegura que “con inmigración nunca se sabe que puede pasar”.