No a más de Evo

POLÍTICA

Los procesos políticos en América Latina han tenido características similares en muchos países Latinoamericanos.

Si los partidos políticos dominantes —de la derecha o izquierda— no logran institucionalizar y respetar un límite de dos gestiones presidenciales seguidas, el fantasma del autoritarismo y la dictadura yace sonriente detrás de la fachada democrática.

En este sentido, si el presidente boliviano Evo Morales quiere ser recordado como un político comprometido con las libertades y la democracia debe renunciar a sus aspiraciones de ser reelecto. Por el contrario, si persiste en participar en las elecciones del 2014 y gobernar otros cinco años, su imagen ante los bolivianos y la comunidad internacionales perderá su ribete democrático y será otro más de los presidentes autoritarios.

Los primeros años de la gestión de Morales estuvieron marcados por algunos logros ponderables que repercutieron en el seno de la sociedad boliviana. En cuestión de políticas económicas su gobierno dio un paso firme contra el neoliberalismo salvaje, cuyos efectos habían devastado las sociedades latinoamericanas, incluyendo a la boliviana, desde la década de 1980.

A sus asesores económicos, Morales les encargó configurar un proyecto económico de tipo estatal, dominado por el Ejecutivo y enfocando un desarrollo económico hacia adentro, aunque con un potencial exportador de productos no renovables a sus vecinos. Asimismo, sus políticas rechazaron el liderazgo y/o la intromisión de gobierno norteamericano en los asuntos considerados netamente de los bolivianos.

En el plano internacional no sólo se limitó a enjuiciar la dominación norteamericana en la región, sino también trató de crear vínculos comerciales con países aliados en Europa, América Latina y en otras latitudes del mundo para permitir que Bolivia se insertara dentro de la economía globalizada vigente.

Los cambios más sobresalientes de su gobierno se registraron en el plano social. El factor étnico y la ubicación económica de clase baja de Morales fueron dos elementos trascendentales que repercutieron directamente en las instituciones y los organismos políticos y sociales de Bolivia.

Así, la llegada de Evo Morales al gobierno boliviano sacudió a la región latinoamericana y llamó la atención en diversas regiones del mundo. Muchos periodistas nacionales e internacionales, analistas políticos e incluso intelectuales ponderaron el valor del movimiento social que posibilitó su victoria.

Hubo incluso algunos críticos y especialistas que sugirieron que la democracia en Bolivia había rebasado aquella faceta transitoria que la había caracterizado por muchos años y que ahora estaba entrando dentro de un proceso maduro de fortalecimiento institucional. Pero todos esos cambios que ocurrieron durante su mandato presidencial pueden cambiar radicalmente si Morales persiste anotarse otros cinco años de presidente en su hoja de vida. Bolivia tendrá mejor futuro y su imagen tendrá características trascendentales si desiste de otra gestión presidencial.