Cursos de alfabetización

Es la primera vez que Margarita Escobar, de 67 años, toma una clase. Nunca lo hizo en su natal Veracruz y aprendió a sobrevivir apenas conociendo un par de letras. Este jueves, sin embargo, ella entró al salón con timidez, pero con la determinación de alguien que desea superarse.

“Tiene rato que ando buscando dónde estudiar”, comenta Escobar, quien vino acompañada de su hija, Yanet Rivera, a la sede de la Universidad de Colima en Plaza México, que este año ha registrado a unas 130 personas en sus distintos cursos, entre éstos el de alfabetización.

“Cuando yo fui niña no me mandaron a la escuela, no nada, uno se queda así, luego me casé y ahí quedó”, resume su vida la mujer, que hace unos 20 años vino a Estados Unidos.

“¿Usted sabe leer?”, le pregunta quién impartirá la clase, Carolina Schmeisser, una profesora chilena que por las mañanas trabaja en un colegio privado y por las tardes es voluntaria en Casa Colima.

La señora Escobar le ve a los ojos y responde con cierta pena: “Un poquito”. No mintió. Cuando en el pizarrón blanco estaban escritas de la A a la L, la maestra le ayudó para que supiera la letra que seguía.

La alfabetización no era precisamente el plato fuerte que la Universidad de Colima tenía para su proyecto en el área de Los Ángeles, no obstante, la ha sumado por las necesidades de la comunidad. De esta manera, se ha sumado al esfuerzo de 15 plazas comunitarias en esta región.

“Es impresionante que hoy en día haya gente que no sabe leer, ni escribir, sobre todo en este país”, señala Schmeisser, aún sorprendida por esta triste realidad. “No es fácil empezar con ellos, pero ellos mismos te motivan. Es como si una parte de sus vidas quedó sesgada, insatisfecha y ven esto como la oportunidad de su vida”, menciona.

Ana Uribe, la titular de la sede, dice que ésta se ha convertido en una de sus experiencias más fascinantes como investigadora del fenómeno migratorio. “Para ellos poder escribir su nombre no tiene comparación”, cuenta.