Zapatero local lanza línea con Tommy Hillfiger

Diseñador local lanza primera línea de calzado con Tommy Hillfiger
Zapatero local lanza línea con Tommy Hillfiger
Diseñador George Esquivel posa en su taller en Buena Park.
Foto: Cortesía de Tommy Hillfiger

Los zapatos que George Esquivel usó en su niñez y adolescencia nunca fueron de su gusto.

Pero los problemas legales de su padre por la adicción que padecía no le permitían tener el calzado de sus sueños.

“Cuando era joven nunca tuve zapatos de marca: siempre fueron fakes, no eran originales, creo que así empezó mi interés por los zapatos”, recordó el residente de Orange County.

Y esas vivencias mezcladas con su curiosidad lo llevaron a convertirse en diseñador… sin él buscarlo ni planearlo.

Su logro más grande fue el haber colaborado con Tommy Hillfiger para una colección de zapatos que está disponible a nivel mundial.

“Para mí trabajar con Tommy es un honor. Siempre he admirado a Tommy por lo que ha hecho con su negocio. Es increíble como ha crecido su marca”, agregó quien también ha unido fuerzas creativas con Irene Neuwirth de Barney’s NY, Juan Carlos Obando y Field Notes.

En esta nueva colección, explicó, sigue fiel al look preppy o colegial de Hillfiger con zapatos de cuero calado y mocasines para hombres y mujeres, todos disponibles desde París a Tokio, así como Los Ángeles y San Diego. Los colores, agregó, son guindos, azul marino y varios cuentan con perforaciones en la punta.

Pero lo esencial para él es que todos sean fieles a su marca personal, que se ha distinguido por ser artesanales.

“Mis zapatos son especiales y las tiendas que trabajan con mis zapatos son boutiques, no producciones masivas, porque lo que hacemos es a mano y es muy difícil hacer. Para esta colección solo hicimos 900 pares, algo muy especial”, dijo, agregando que no le interesa hacer algo masivo porque “no quiero que se pierda lo artesanal y no quiero que eso se pierda de mi marca”.

Recordó que hace 20 años, mientras visitaba Tijuana, descubrió un local que hacía botas al gusto del cliente y sin pensarlo dos veces, ordenó un par.

“Cuando recogí mis zapatos supe que era algo que quería hacer. Y cada vez que iba, me gustaba mirar el proceso, cómo se cortaban las pieles; todo eso me gustaba. Era como una adicción”, dijo a La Opinión.

Desde ese momento, el originario de Orange County empezó a adentrarse en la industria del calzado con la ayuda de algunos mentores locales.

“Yo no estudié. Yo aprendí todo de mi mentor, el señor Canales, la base de hacer zapatos. Hicimos como 1,500 pares y, poco a poco, fui aprendiendo más con otros zapateros. Ésa fue mi escuela”, dijo el ahora zapatero.

“Encontré algo de lo que me enamoré. Era muy bonito poder trabajar con mis manos y diseñar. Yo, creciendo como crecí, no sabía que la gente pagaba por diseños y que podía hacer algo en [este negocio] y tener una buena vida”, agregó el mexicoamericano de descendencia michoacana y sinaloense.

Desde hace 14 años tiene su empresa Esquivel, que cuenta con un taller en Buena Park que emplea entre 18 y 120 personas dependiendo de la temporada, y también es propietario de un showroom en Los Ángeles.

Al año lanza entre dos y cuatro colecciones.

“Lo mío son las pieles, capas arrugadas, los colores, que tienen que ser hecho a mano y los diseños tienen que ser modernos y con capas a colores”, recalcó.

Entre las celebridades que han usado sus creaciones están Jaime Camil, LeBron James, Emma Stone, Bruno Mars y los integrantes del grupo Kinky.

“Es importante tener el apoyo de las celebridades y los atletas que usan mis zapatos, pero tengo más admiración por los padres que se levantan todos los días para ir a trabajar y mantener a sus familias”, enfatizó.

Añadió que le gusta compartir su historia con los menores.

“Me gusta motivar a los niños y ojalá que pueda inspirarlos que con trabajo y fe pueden hacer lo que ellos quieren”, dijo.