Desfile honra a los veteranos de guerra

Cientos asistieron a los eventos que conmemoraron esta fecha

Desfile honra  a los   veteranos de guerra
Los asistentes grandes y pequeños saludan con sus banderas a los veteranos de guerra que desfilan.
Foto: La Opinión - J. Emilio Flores

Frank Scattaglia, veterano de la Segunda Guerra mundial; Pedro Moreno, veterano también de la Segunda Guerra Mundial y su hijo Pedro Moreno, Jr., veterano de Vietnam; Henry Romero, Louie Rosado… son solo algunos de los nombres de las decenas de veteranos que participaron ayer en el desfile del Día del Veterano del Valle de San Fernando.

La décima edición de la celebración comenzó oficialmente a las 11:11 a.m., del día 11 del mes 11, en la intersección del bulevar San Fernando Mission y Laurel Canyon, en Mission Hills. Al desfile le siguió una celebración en el Parque Ritchie Valens, de Pacoima.

La idea de un desfile en el valle nació en 2004, a raíz de una idea del hijo de Fred Flores, veterano de la Marina.

“Mi hijo Alfred, que en ese entonces tenía 10 años, me propuso hacer un desfile en el Valle de San Fernando, para no tener que ir siempre hasta Long Beach”, recordó Flores. El veterano, que en ese momento trabajaba para el entonces Representante Howard Berman, propuso la idea de su hijo, y junto al Concejal Bob Blumenfield, que en ese entonces también trabajaba para Berman, y otros voluntarios organizaron el primer desfile. Alfred Flores Jr. falleció en 2009, pero su memoria sigue viva en cada celebración.

El Desfile del Día del Veterano es único, en el sentido que sus protagonistas no son sólo aquellos desfilando, sino los veteranos sentados a un lado del desfile, observando.

“Vengo todos los años”, indicó Cresencio Sánchez, veterano de la guerra de Corea. “Me siento orgulloso de haber servido a la patria, y de honrar a quienes se sacrificaron. Pero creo que fue más difícil aun para los veteranos de las últimos guerras, como Irak, de la que tantos llegaron sin sus piernas o gravemente heridos”, opinó.

John Machaca, veterano de Corea y que recibió una Medalla de Plata, participa en el desfile desde hace seis años. Su esposa, Olga, observaba orgullosa a un lado del desfile.

“Cuando John fue a pelear Corea, recién éramos novios, pero lo esperé entre 1950 a 1952 a que regresara para poder casarnos. Al volver, él me contó que había rezado todos los días pidiéndole a Dios que lo dejara regresar de la guerra, para que podamos estar juntos”, recordó Machaca.

El Gran Mariscal de este año fue el alcalde Eric Garcetti, quien participó en el desfile en un Chrysler Imperial blanco de 1952. Lo siguieron otros autos clásicos, clubes de motociclistas veteranos, bandas de música de las escuelas de la zona y siete aviones Cóndor sobrevolaron el desfile.

“Nos da mucho orgullo poder apoyar a nuestros veteranos y estamos listos para salir a compartir buena música con todos”, indicó Brian McGaffey, profesor de música de la varias veces premiada banda de la escuela preparatoria Van Nuys.

También participaron las bandas de la preparatoria de Reseda y de Sun Valley, entre otras. Un grupo de niños especiales con discapacidades, de entre 16 y 18 años, de la escuela Reseda, marchaba orgulloso junto los estudiantes de la preparatoria Cleveland.

No todos los veteranos presentes se sintieron reconocidos en su día. Emilio de la Cruz, veterano de Vietnam, miraba el desfile a un costado de la multitud, sentado en un andador que necesita para poder caminar.

“La sociedad norteamericana no aprecia a los veteranos. No sienten respeto por nosotros ni les importan nuestras vidas”, opinó De la Cruz. Según el veterano, quien acude al desfile desde hace nueves años, la falta de reconocimiento comenzó después de Vietnam. “Lo único que hacen es quejarse de los militares, son indiferentes al sacrificio, sin darse cuenta de que esta gente está dando su vida”. De la Cruz dijo que su consuelo era ver a niños pequeños y a la nueva generación participando en el desfile.

Mary de la Torre, esposa de un veterano de Vietnam, coincidió en que la sociedad no reconoce suficientemente a los veteranos.

“Yo sí me siento orgulloso de mi abuelo. Venimos todos los años al desfile y hasta lo entrevisté para el diario de mi escuela. Siempre escribo sobre él y lo que hizo en las Fuerzas Armadas”, dijo su nieto Joseph Hanna, de 11 años.