Ayuda para Filipinas

Es hora de solidarizarse con este país y con su gente
Ayuda para Filipinas

Migración

La migración filipina y la mexicana han estado entrelazadas de muchas formas a lo largo de la historia. Para empezar, las Filipinas y México fueron parte del imperio español, experiencia que dejó una profunda huella en ambas sociedades. Una vez que España comenzó su largo período de decadencia en el siglo XIX, Filipinas y México pasaron a formar parte de la esfera de influencia del emergente coloso del norte: los Estados Unidos. México como vecino subordinado y temeroso de las intervenciones norteamericanas y Filipinas como territorio colonial sujeto a los designios de Washington.

Mexicanos y filipinos coincidieron como migrantes en los Estados Unidos, especialmente en los campos agrícolas y en las enlatadoras de California y otros estados. Ambos grupos sufrieron una discriminación enorme a manos de los norteamericanos blancos, quienes los veían como “razas” inferiores e impuras. Cuando a los filipinos les negaron la renta de salones para fiestas y les prohibieron casarse con mujeres blancas, entre otras cosas, estos encontraron refugio en los espacios sociales de los mexicanos.

Los vínculos entre filipinos y mexicanos también se extendieron a las luchas sociales y políticas. La UFW (United Farm Workers), el sindicato que en los años sesenta llegó a representar la causa de los jornaleros agrícolas en California, fue fundada por activistas de ambos grupos. De hecho, los sindicalistas filipinos jugaron un papel importante en la formación política y la subsecuente radicalización de César Chávez.

Las migraciones filipina y mexicana tomaron rumbos diferentes en décadas recientes. La migración mexicana a Estados Unidos siguió siendo un flujo primordialmente de origen rural y destinado a las industrias intensivas de mano de obra en este país. En cambio, la migración filipina empezó a incorporar a personas de clase media, con formación profesional y originaria de las ciudades en ese archipiélago. Estas dos grandes migraciones pasaron de la convergencia de antaño a la divergencia del momento actual.

Aun así, algunos estudios como los de mi colega, el Dr. Anthony Ocampo de la universidad de Cal Poly Pomona, muestran que los jóvenes filipinos de segunda generación (los hijos de los inmigrantes) sienten una gran afinidad con sus pares mexicoamericanos y con los latinos en general. La historia de colonización española, el catolicismo y hasta las similitudes en los nombres explican por qué los miembros de esta generación se identifican con sus contrapartes latinos.

Como lo han informado este diario y muchos otros medios de comunicación, Filipinas sufre una de las peores catástrofes naturales de su historia: el tifón Haiyan. Miles de personas han fallecido y cientos de miles más han quedado damnificadas por los estragos de la tormenta. Muchas de ellas carecen de los factores más elementales, como agua potable, comida y un techo donde guarecerse. Es hora de solidarizarse con este país y con su gente, con quienes compartimos historia y presente. La Opinión ya publicó los nombres y sitios de Internet a través de los cuales se pueden hacer donativos. Retomo dos: la Cruz Roja (http://www.redcross.org/cruz-roja) y la UNICEF (http://www.unicef.org/spanish/). ¡Hay que apoyar!