La solución está en todos

En los vecindarios más densos y pobres de Los Ángeles, la basura en la calle es una realidad del diario vivir. Un problema tan grande que el Concejal Gil Cedillo, del Distrito 1, decidió dedicar un millón de dólares a un programa de limpieza en vecindarios como Lincoln Heights, Westlake y Pico-Union.

Cientos de toneladas de basura fueron recogidas, desde papeles y bolsas hasta muebles y colchones.

En el Distrito 9, que cubre parte del sur de Los Ángeles, el Concejal Curren Price ha implementado su propio proyecto que combina esfuerzos de empleados de varias agencias y de grupos de voluntarios, para atacar los fines de semana las pilas de basura abandonadas en las banquetas y callejones.

Ciertamente el problema de la basura merece la atención de los oficiales electos y nos parece necesario que se dediquen más recursos de la ciudad para atacarlo. Buena parte del amontonamiento puede que sea causado por recogedores de basura inescrupulosos que abandonan sus cargas en la vía pública de noche, sin consideración de la ley o el derecho ajeno.

Pero creemos que la más lógica solución al problema de la basura en las calles debe comenzar con un cambio en la actitud y el comportamiento de cada residente. Un concepto más que sencillo: no dejar nada de basura en la calle. No arrojar papeles, no dejar desperdicios de comida, no abandonar muebles en la vía pública.

Por supuesto que la ciudad debe dedicar más recursos a este problema, pero los residentes debemos aprender a utilizarlos: se puede programar, por ejemplo, que la ciudad recoja un artículo grande o pesado que se vaya a descartar.

Este cambio necesario requerirá, en algunos casos, campañas de educación y concientización de la ciudadanía. Más que afear nuestros barrios, la basura es una seria amenaza a la salud y el bienestar de sus residentes.