Ayudemos a Filipinas

El tifón Haiyan que azotó partes del sureste de Asia este mes pasará a la historia como una de las tormentas más devastadoras de todos los tiempos.

En Filipinas, el país más afectado, el conteo de víctimas mortales ahora ronda los 3 mil, pero las autoridades temen que pueda haber todavía cientos, quizás miles más sin contar.

La destrucción que dejó el tifón ha tocado a unas 11 millones de víctimas y la ayuda humanitaria de la comunidad internacional ha comenzado a llegar al país.

Desgraciadamente, a más de una semana de la tormenta, cientos de miles de víctimas están aún en espera de agua potable, comida, medicina y otras necesidades básicas. La geografía del archipiélago, la falta de infraestructura y la poca preparación para un calamidad de este tamaño lo han hecho una misión casi imposible.

Como parte de la movilización internacional, el portaaviones George Washington de los Estados Unidos arribó finalmente esta semana a las Filipinas, con personal militar y 21 helicópteros que ayudarán en la distribución de provisiones. EEUU se ha comprometido a enviar hasta mil soldados más.

Pero como nos han enseñado previos desastres naturales como el tsunami en Indonesia y el terremoto en Haití, la reconstrucción será lenta y Filipinas necesitará mucha más ayuda y por un largo periodo de tiempo. Cada uno de nosotros puede ayudar.

Diversas organizaciones han lanzado sus campañas para recaudar fondos y suministros para las víctimas filipinas. Algunas iglesias de la región usarán sus servicios de hoy domingo para pedir donaciones. Se necesita mucho más que oraciones.

Llegará el momento de examinar por qué el tifón tomo desprevenidas a las instituciones filipinas y si el calentamiento global es la causa de tanta devastación de la naturaleza.

Pero lo que urge hoy es ayudar.