Madres centroamericanas buscan a los suyos en México

En nueve años han logrado encontrar a 62 desaparecidos

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Madres centroamericanas buscan a los suyos en México
Las madres, de distintas creencias religiosas, reciben el apoyo de los ciudadanos que se identifican con su dolor.
Foto: Gardenia Mendoza Aguilar

MÉXICO – La Novena Caravana de Madres Centroamericanas regresa a México con nuevos bríos para buscar a sus migrantes desaparecidos a través 3,958 kilómetros en 14 estados del país. Todas tienen la fe de encontrar pistas que les permitan acabar el tormento de no saber qué paso con sus hijos.

El recorrido a bordo de autobuses llevará por primera vez un nombre: Emeteria Martínez, quien representó hasta su muerte -en enero pasado- la esperanza que trae en su corazón cada salvadoreña, guatemalteca, hondureña o nicaragüense que extravió a un ser querido en este país.

Emeteria buscó durante 20 años a su hija Ada hasta que finalmente la encontró en 2010, en el municipio de Ecatepec, conurbano al Distrito Federal. Pero en los dos siguientes años volvió a México sólo para animar a otras madres.

Algunas de ellas regresarán del 2 al 18 de diciembre próximos desde El Ceibo (Guatemala). Entrarán por Tenosique, Tabasco, donde se hospedarán en el albergue La 72, blanco de intimidaciones y ataques del crimen organizado.

Después seguirán hacia Palenque (Chiapas), Coatzacoalcos, (Veracruz), Atitalaquia (Hidalgo), Tequisquiapan (Querétaro) y San Luis Potosí (San Luis Potosí).

De ahí a Aguascalientes (AGS), Guadalajara (Jalisco), León, Irapuato y Celaya, (Guanajuato), Lechería (Estado de México) y la Ciudad de México (D.F.) para regresar con paradas en Apizaco (Tlaxcala), Puebla (Puebla), Las Patronas (Veracruz), Ixtepec (Oaxaca), Arriaga, Huixtla y Tapachula (Chiapas).

La caravana no transitará por el Golfo. Ignorará la región conocida como “Ruta del Diablo” por los secuestros, extorsiones y asesinatos para desviarse a Jalisco, el nuevo camino del Pacífico que, aunque más largo, resulta en este momento un poco más seguro para los indocumentados que viajan como polizones en el tren.

Durante casi una década, las buscadoras, apoyadas por el Movimiento Migrante Mesoamericano, nunca han regresado a sus tierras con las manos vacías. El año pasado tuvieron cinco reencuentros para sumar 62 en total.