Regresan a México

Madres vienen con nuevos bríos para buscar a sus desaparecidos

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Regresan a México
Integrantes de la Caravana de Madres Centroamericanas en nuevos recorridos por México para encontrar a sus migrantes.
Foto: La Opinión - Gardenia Mendoza

MÉXICO. D. F. — La Novena Caravana de Madres Centroamericanas regresa a México con nuevos bríos para buscar a sus migrantes desaparecidos por 3,958 kilómetros en 14 estados del país donde creen que podrían encontrar pistas que las lleve a finalizar el tormento de no saber qué paso con sus hijos.

El recorrido a bordo de autobuses llevará por primera vez un nombre: Emeteria Martínez, quien representó hasta su muerte —en enero pasado— la esperanza que trae en su corazón cada salvadoreña, guatemaleteca, hondureña o nicargüense que extravió a un ser querido en este país.

Emeteria buscó durante 20 años a su hija Ada hasta que finalmente la encontró en 2010, en el municipio de Ecatepec, conurbano al Distrito Federal. Pero en los dos siguientes años volvió a México solo para animar a otras madres.

Algunas de ellas que aprendieron de su tesón regresarán del 2 al 18 de diciembre próximos desde El Ceibo (Guatemala). Entrarán por Tenosique, Tabasco, donde se hospedarán en el albergue La 72, blanco de intimidaciones y ataques del crimen organizado.

Después seguirán hacia Palenque (Chiapas), Coatzacoalcos, (Veracruz), Atitalaquia (Hidalgo), Tequisquiapan (Querétaro) y San Luis Potosí (San Luis Potosí).

De ahí a Aguascalientes (AGS), Guadalajara (Jalisco), León, Irapuato y Celaya (Guanajuato), Lechería (Estado de México) y la Ciudad de México (D. F.) para regresar con paradas en Apizaco (Tlaxcala), Puebla (Puebla), Las Patronas (Veracruz), Ixtepec (Oaxaca), Arriaga, Huixtla y Tapachula (Chiapas).

La caravana no transitará por el Golfo. Ignorará la región conocida como “Ruta del Diablo” por los secuestros, extorsiones y asesinatos para desviarse a Jalisco, el nuevo camino del Pacífico que, aunque más largo, resulta en este momento un poco más seguro para los indocumentados que viajan como polizones en el tren.

Durante casi una década, las buscadoras, apoyadas por el Movimiento Migrante Mesoamericano, nunca han regresado a sus tierras con las manos vacías. El año pasado tuvieron cinco reencuentros para sumar 62 en total.

Hijos que habían quedado incomunicados por diversas razones, desde cambios de domicilios hasta trata de personas, enfermedades mentales o encarcelamientos.