Balazo al corazón de EEUU

Hoy se conmemoran 50 años del asesinato del presidente John F. Kennedy, ocurrido en Dallas, Texas

Como muchos de quienes estaban vivos el 22 de noviembre de 1963, Ricardo Ramírez recuerda perfectamente dónde estaba y qué hacía ese día, cuando la noticia del asesinato del entonces presidente de Estados Unidos John F. Kennedy recorrió el mundo entero

Ramírez tenía 17 años y estaba trabajando en los campos de Delano, California, donde vivía con su familia.

“Fue el balazo que llegó a los corazones de los estadounidenses”, recuerda Ramírez, ahora residente de Chatsworth. “Fue el balazo que acabó con el idealismo de la época”.

Hoy, 50 años después del acontecimiento, las campanas de la ciudad de Dallas repicarán a las 12:30 p.m. locales, hora de los disparos, con un minuto de silencio, antes de la lectura de extractos de discursos del presidente, las oraciones y la música.

Y en Washington, el presidente Barack Obama se reunirá en privado en la Casa Blanca con líderes y voluntarios del programa Cuerpo de Paz, creado por Kennedy, como una forma de homenaje.

John Fitzgerald Kennedy, el trigésimo quinto presidente de Estados Unidos, de 46 años, de quien tanto la figura como el mito están siempre rodeados de un halo de fascinación, murió hace 50 años por las balas disparadas por Lee Harvey Oswald, de 24 años, según la investigación oficial, aún muy cuestionada.

Para las tres cuartas partes de los estadounidenses, JFK permanecerá en la historia como un presidente “destacado”, en el primer lugar de la lista de los líderes de este país desde Dwight Eisenhower (1953-1961), según un sondeo de Gallup publicado la semana pasada.

Nacido en una familia rica e influyente de Boston (Massachusetts), John F. Kennedy, el presidente más joven y el primero católico, no pudo completar su primer mandato iniciado en 1961.

La ciudad de Dallas (Texas), que durante largo tiempo permaneció de bajo perfil con su sobrenombre de “ciudad del odio” a causa del atentado, ha previsto para hoy una ceremonia sobria en Dealey Plaza, desde donde se hicieron los disparos, para “honrar la vida, el mandato y el legado” del presidente.

El miércoles pasado, Obama, junto con su esposa Michelle y el matrimonio Bill y Hillary Clinton, rindió tributo a Kennedy frente a su tumba y entregó la Medalla de la Libertad a 16 personas destacadas por su aportación a la sociedad estadounidense, un reconocimiento iniciado por el presidente asesinado.

La comisión convocada por Mike Rawlings, actual alcalde de Dallas, para planear el evento en la ciudad, quería enfocarse “de una forma positiva en el legado del presidente Kennedy”, dijo Ron Kirk, ex alcalde y miembro del panel.

Se emitieron unos 5 mil boletos para la ceremonia gratuita en la Plaza Dealey, flanqueada por el edificio que alberga el Almacen de Libros de Texto de Texas donde el francotirador Oswald se agazapó en el sexto piso en 1963.

“Caramba, ya pasaron 50 años, y no hemos tenido a otro como Kennedy”, lamenta Ramírez.