El interminable hallazgo de fosas clandestinas

En cuestión de horas aparecieron cadáveres enterrados en Jalisco, Guerrero, Sonora y Sinaloa, terreno mexicano

MÉXICO, D.F.— De norte a sur del país todos los días algún indicio lleva a parajes macabros donde se encuentran fosas clandestinas. En los últimos días se acumularon 49 cadáveres, casi la mitad en Jalisco (21 hasta el reporte más reciente), 17 en Guerrero, 8 en Sonora y 3 en Sinaloa.

Las autoridades llegaron hasta los cuerpos enterrados por casualidad, no por investigación. Gracias a llamadas anónimas o por delaciones, como en el caso jalisciense, en La Barca, donde un grupo de 20 policías municipales de Vista Hermosa, Michoacán, revelaron haber enterrado ahí a dos agentes del ministerio público federal que husmeaban “donde no debían”.

Uno a uno desenterraron en La Barca a 15 hombres y una mujer con huellas de tortura, tiros de gracia y mutilaciones. También cuatro osamentas que a simple vista resulta imposible determinar el sexo por quedar sólo huesos, pero ninguno de los ministeriales cuya búsqueda continúa.

La procuraduría estatal explicó en una primera hipótesis que podría tratarse de victimas por rencillas entre el cártel Jalisco Nueva Generación y los Caballeros Templarios, aunque no hay nada comprobado, podría ser cualquiera de los últimos 20,000 casos de personas desaparecidas cuyas quejas han sido recibidas en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

El domingo pasado, entre Sonora y Guerrero sumaron 29 cuerpos que se localizaron en descomposición, bajo tierra, ocultos para la mayoría de la gente. Unos en un terreno baldío; los otros, sobre un invernadero donde se cosechan tomates y lechugas cerca del puerto turístico de Acapulco.

Decenas de fosas clandestinas han sido encontradas en diversos estados del país en los últimos años desde que el ex presidente Felipe Calderón arrancó una campaña armada en contra del crimen organizado que abarca tráfico de droga, personas y armas para uso local y hacia Estados Unidos.