Viernes Negro desde jueves

Parece que la temporada navideña llega cada año más temprano, con los anaqueles de tiendas decorados de brillo desde el primer día de noviembre, los anuncios en televisión y los catálogos por correo incluso antes. El creciente comercialismo de las fiestas es inevitable, pero hay una tendencia con la que nos queremos distanciar.

¿Es necesario que las ventas del notorio Viernes Negro se muevan al jueves de Acción de Gracias?

Este año, más de las grandes cadenas de minoristas han anunciado que abrirán sus puertas el jueves para que sus clientes se aprovechen de sus extraordinarias gangas apenas hayan comenzado a digerir la cena del feriado. Kmart incluso abrirá desde las 6 de la mañana del jueves y no cerrará hasta las 11 de la noche del viernes, una maratón de 41 horas de ventas sin parar que podría convertirse en la nueva marca por batir.

Los minoristas insisten en que solo responden a lo que sus clientes le piden. Un notable incremento en las ventas por Internet el Día de Acción de Gracias, según analistas, podría indicar un creciente apetito del consumidor estadounidense por el mall en vez del pavo.

El que Acción de Gracias caiga tan tarde en el mes, reclaman los minoristas, deja una temporada de compras navideñas cuatro días más corta que la del año pasado.

Pero algunos grupos resienten cómo este patrón de ventas le roba cada vez más a los trabajadores del sector la oportunidad de compartir con sus familias ese día. Si bien el jueves representa horas adicionales de ingreso, muchos de ellos ganan el salario mínimo sin beneficios y preferirían el feriado.

Los minoristas están en su derecho de maximizar sus ventas en uno de los sectores más afectados por la débil economía. Pero lamentamos que cada vez le demos menos significado a un feriado tan estadounidense, que es fácilmente adoptado por inmigrantes y tiende a unificar a la nación. Para nosotros, eso no tiene precio.