Cuando tu socio y tu pareja son los mismos…

¿Piensas abrir un negocio con la persona con quien compartes tu cama? Asegúrate entonces de poner todo en blanco y negro antes de empezar, pues en los votos matrimoniales de “hasta que la muerte nos separe” no existe una cláusula que involucre la apertura de un negocio junto al ser que amas.

En algunos casos, montar una empresa con tu cónyuge marca el inicio de una separación; en otros es un fenómeno que fortalece más la relación. Lo que sí está claro es que antes de que conviertas tu negocio en un “asunto de familia”, hay varios puntos que debes considerar para que tu fracaso empresarial no salpique tu relación.

Planificación — Esto es primordial, aunque es necesario también que exista una excelente comunicación en la pareja, y que ambos compartan las mismas metas. Antes de empezar, escríbelas en un papel para que se pongan de acuerdo. Pero sobre todo, a cada cual lo suyo… Establezcan que cada quien tenga una responsabilidad distinta.

Si bien las decisiones grandes de la empresa deben tomarse entre ambos, separar las responsabilidades es una forma excelente de compartir el poder y minimizar las discusiones. En muchos pequeños negocios, uno de los dueños está a cargo quizás de las ventas, del desarrollo de nuevos negocios y de preparar propuestas y estimados, mientras que el otro podría encargarse de las necesidades administrativas de la operación, la contabilidad, la nómina, y todas las necesidades de oficina.

Plan de escape — Antes de empezar el nuevo negocio con tu pareja, es necesario precisar una estrategia de salida. Si bien es cierto augurar el futuro de la compañía antes de que arranque, hay que definir en qué dirección desean llevar el negocio. Es preciso establecer cuales serían los riesgos financieros para la pareja, en caso de que el negocio falle, y qué planes tienen en caso de que decidan abandonarlo. Es imperativo crear un presupuesto anual y saber cuanto dinero hay disponible para los gastos de la familia y los gastos del negocio.

Solución a disputas — Una pareja que no puede llegar a un punto medio o solucionar disputas básicas, sin dudas afectará al crecimiento de la empresa. Una forma para trabajar en paz es reuniéndose semanales para ventilar preocupaciones, dialogar sobre el desempeño de la empresa, dar ideas de cómo mejorar lo que ofertan y llegar a acuerdos.

Cuidado de los hijos — Es necesario tener un plan para determinar quién en la pareja se hace cargo de los hijos. Una alternativa es intercambiarse las responsabilidades, según los horarios: mientras uno trabaja, el otro se hace cargo de los niños, y viceversa, o contratar los servicios de una nana o un programa de cuidados infantil.

Espacio para trabajar — Algunos trabajan sin problemas en una oficina ruidosa y llena de empleados, pero otros necesitan silencio y privacidad para concentrarse.

En algunos casos, sobre todo si el negocio involucra el uso frecuente del teléfono, es posible que cada uno en la pareja tenga su propia oficina para desempeñar sus funciones laborales.

Si tienes dudas sobre la capacidad que tú y tu pareja tienen para convertirse en socios bien llevados de un negocio exitoso, es recomendable que ambos se sienten para tener una discusión franca y objetiva sobre el tema. Lo mejor es que lleguen a un acuerdo empresarial, inclusive con un abogado de por medio. Es preferible poner bien las cosas en blanco y negro primero, antes de que una mala decisión de negocios acabe con tu matrimonio