Latinos sin acceso a un final con dignidad

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Ya sea que son jóvenes o ancianos, muy pocos latinos que enfrentan enfermedades crónicas o terminales, como Manny Pérez, saben acerca del cuidado paliativo y cómo puede ayudarles, dice la doctora Romina Rosen, una geriatra, especialista en cuidados paliativos del Centro Médico de Kaiser Permanente en Panorama City.

Señala que se trata de un programa ideal para los latinos porque son parte de una cultura donde todos “son más unidos y se ayudan unos a otros”.

Y detalla: “Lo que sucede cuando no se conoce nada de este tipo de cuidados, es que muchos latinos, sobre todo la población anciana con problemas crónicos que no tienen cura, salen de un hospital sintiéndose peor. O terminan en un asilo sufriendo, cuando estarían mejor atendidos en su propia casa”.

Pérez ha sido afortunado porque ha recibido el apoyo de su familia en su propio hogar, y obtiene el cuidado paliativo cuando lo necesita. Pero no es el caso de la mayoría de la comunidad latina en Estados Unidos, que se proyecta tenga un crecimiento de un 30% para el año 2050.

Por lo tanto, Rosen dice que el reto es aumentar el acceso a los cuidados paliativos y al hospicio, y comenzar a educarlos. “De esa manera, los latinos tendrán una mejor calidad de vida al final de sus vidas sin mucho sufrimiento”, explica.

Araceli Martínez Ortega escribió este artículo para La Opinión a través de una beca de periodismo de la Fundación de Cuidado de Salud de California, un proyecto de New America Media en colaboración con el Programa de Educación de Stanford por el Alcance de un Envejecimiento Exitoso.