Un ataque a los pobres

Es casi inimaginable que la gente en esta nación pase hambre. Pero los recortes en el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria Federal (SNAP) obligarán a más familias a recurrir a las despensas de alimentos.

A nivel nacional, uno de cada cuatro hogares latinos tiene inseguridad alimentaria. Lo que significa que muchas familias no están seguras si tendrán acceso a tres comidas diarias o ninguna en absoluto.

Bajo los últimos recortes, las familias de cuatro personas perdieron 36 dólares por mes, o 29 para una familia de tres. Esto puede no parecer mucho, pero para una familia que lucha por salir de la pobreza, esto es un golpe cruel.

Aunque los recortes que comenzaron el 1 de noviembre son devastadores, lo más lamentable es que todavía vienen más recortes. Bajo la medida que aprobó la Cámara Baja se estiman que unos 40,000 millones de dólares serán reducidos y unos 4,000 millones en la medida del Senado.

La Casa Blanca hizo público un informe de cómo se dividen los impuestos por familia. Una persona casada y con un hijo que gana 50 mil dólares al año pagará 36.82 dólares en impuestos anuales dirigidos a SNAP. ¿Cuánto es eso al día? Pues 10 centavos. Una cifra insignificante.

El hambre no debe ser un juego político. Necesitamos representantes en el Congreso que muestren la misma seriedad y alarmante preocupación cuando suceden amenazas a la seguridad nacional, para cuando una gran parte de la población es amenazada con perder una o dos comidas.

Los Congresistas, cuando estén sentados mañana frente al festín pantagruélico de la celebración de Acción de Gracias, deben reflexionar en todas las familias que no tendrán nada por agradecer.

En cambio, la presión pública tiene que crecer y exigir algo mejor que los legisladores que dejan a los niños hambrientos.