Del Barça arrollador al que asume falta de intensidad y actitud

Muy poco tiempo ha transcurrido entre un Barça que se paseaba por todos los escenarios, incluso levantando el pie de acelerador para no avasallar a sus rivales, a uno que, sin ir más lejos anoche, acabó un partido asumiendo falta de intensidad y actitud. Tras un inicio de temporada casi impoluto en cuanto a resultados, el Ajax de Amsterdam -inventor del fútbol de toque y posesión que tantos éxitos ha dado al Barcelona contemporáneo- truncó anoche la racha de 20 partidos invicto de Gerardo 'Tata' Martino, en el peor encuentro de su era.

Barcelona, 27 nov (EFE).- Muy poco tiempo ha transcurrido entre un Barça que se paseaba por todos los escenarios, incluso levantando el pie de acelerador para no avasallar a sus rivales, a uno que, sin ir más lejos anoche, acabó un partido asumiendo falta de intensidad y actitud.

Barcelona, 27 nov (EFE).- Tras un inicio de temporada casi impoluto en cuanto a resultados, el Ajax de Amsterdam -inventor del fútbol de toque y posesión que tantos éxitos ha dado al Barcelona contemporáneo- truncó anoche la racha de 20 partidos invicto de Gerardo ‘Tata’ Martino, en el peor encuentro de su era.

El Barcelona necesitaba un punto contra el Ajax para asegurarse el primer puesto del grupo H, y así afrontar sin ningún tipo de presión el último partido de la liguilla contra el Celtic -ya eliminado- y esperar el sorteo de octavos con la garantía de tener el encuentro de vuelta en su estadio.

La derrota por 2-1 ante los holandeses privó al técnico argentino de igualar el récord de 21 partidos sin perder que consiguió Pep Guardiola en la temporada 2011-2012, el último año en el banquillo azulgrana de uno de los alumnos aventajados de la filosofía futbolística creada por Johan Cruyff.

El Ajax, que no podía menos que luchar por un triunfo para seguir con opciones de agarrar una de las dos plazas para octavos, se tomó el partido más que en serio, ya que pasó por encima de su rival, hasta el punto de conceder la primera aproximación a su área en el minuto 8, aunque al final acabó siendo fuera de juego de Iniesta.

Hasta ayer, el arranque del Barça 2013-2014 había sido impecable en cuanto a resultados, si bien las cifras no escondían las dudas ante un juego cada vez más terrenal y menos preciso en comparación con el del último lustro.

Las dos velocidades que se vieron anoche en el Amsterdam Arena, la efervescente del Ajax y la ramplona y desacompasada del Barça, ilustran una vez más que este año el equipo catalán no sólo tiene problemas con el control del balón o la posesión del mismo, algo impensable hace años, sino con factores como la intensidad o actitud, como así han subrayado algunos de sus jugadores.

En 20 partidos -entre Supercopa de España, Liga y Liga de Campeones- el Barcelona había sumado 16 victorias y 4 empates, acercándose a las cifras de la 2011-2012, en la que, bajo las órdenes del actual técnico del Bayern de Múnich, el conjunto catalán consiguió un registro de 15 triunfos y 6 empates.

Si ir más lejos, anoche el Barça de Gerardo Martino estaba a punto de superar una de las incontables marcas que dejó el conjunto que dirigió durante cuatro año Josep Guardiola -con un arranque de 21 partidos sin perder-, pero acabó cuajando un encuentro impropio del sello futbolístico que ha paseado la entidad catalana.

De hecho, de los 25 jugadores de la plantilla actual que anoche se quedaron a un gol y mucho fútbol de igualar ese récord, hasta 17 de ellos formaban parte de aquel Barça que, a pesar de ese inicio esperanzador, se quedó sin Liga y Liga de Campeones, y alzó una Copa del Rey, además de la Supercopa de España, de Europa y el Mundial de Clubes, títulos conseguidos en el primer tercio de la temporada.

En anteriores temporadas, al Barça se le llegó a criticar algunas actuaciones, aunque nunca se le reprochó a través de la autocrítica ni falta de intensidad ni actitud.

La primera derrota de la era Martino llegó en el peor partido que se le recuerda al Barça desde aquel fatídico 23 de abril de 2013, cuando en el partido de ida de las semifinales de la competición europea, el Bayern de Múnich de Jupp Heynckes dejó al descubierto las carencias del equipo de Tito Vilanova con un 4-0 bochornoso.

Precisamente anoche, tras el varapalo que sufrió en el Amsterdam Arena, no tanto por el resultado ni por la consecuencia del mismo -sigue siendo líder del grupo y con un punto ante el Celtic se garantiza esta posición-, algunos de sus jugadores no tuvieron más remedio que hablar de actitud.

Siete meses después, los fantasmas de la derrota vuelven a aparecer en Europa. Un Ajax joven, lejos de la primacía que ejerció entre los años 70 y 90, desnudó a un equipo que había tapado sus debilidades con unos resultados incontestables.

Primero fue el defensa central Gerard Piqué, quien a la conclusión del partido señaló que a su equipo le había faltado “actitud”, declaración que fue asimilada posteriormente por el capitán Carles Puyol, y matizada más tarde por otro de los capitanes, Xavi Hernández, quien señaló que más que falta de actitud de lo que adoleció su equipo fue de ausencia de “intensidad”.

En una primera parte que el propio Piqué definió como “horrorosa”, Xavi, Iniesta y compañía vivieron en carne propia esa sensación que sufrían todos los rivales cuando el Barça de la presión avanzada, del juego de posición y posesión reinaba con una superioridad pasmosa en España y en Europa.

Sea cual sea el sustantivo elegido desde el vestuario para ejercer la autocrítica ante un partido que el Barcelona desea olvidar cuanto antes, resulta llamativo que haya sido Gerard Piqué quien haya iniciado esta reflexión, cuando precisamente después de otro desastre en Europa del Barça, el año pasado contra el Bayern, llegó a pedir “cambios” al final de la temporada.

A diferencia del partido contra los alemanes, el primer aviso en forma de derrota llega en un partido intranscendente, con los azulgrana clasificados para los octavos de final y a un punto de confirmar su pase como primero de grupo. Sin embargo, las sensaciones dejan muchas dudas.

Aún en el campo, y con la afición ‘ajacied’ celebrando el triunfo contra los azulgranas, Piqué ejerció de portavoz del vestuario barcelonista para explicar lo que había sucedido en el terreno.

Líder destacado en la competición doméstica con tres y seis puntos más que el Atlético y el Real Madrid, respectivamente, el Barcelona sufre en Europa, en donde rivales históricos en horas bajas, como el Milán, el Ajax y el Celtic de Glasgow, le han puesto en apuros.

“Ha faltado actitud y estoy convencido de que el vestuario lo sabe. Nos pueden dominar fases del partido, pero no puede pasar lo que ha pasado en la primera parte. Hemos jugado horriblemente. No hay excusas. En la segunda mitad, hemos tenido un hombre más y quizá hemos jugado mejor”, señaló anoche.

A 178 días para la final de Lisboa, el Barça de Martino ya sabe que, sin actitud ni juego, el sueño de la quinta ‘orejona’ de la historia del club está cada día más lejos.

Por su parte, Carles Puyol aún echó un poco más de gasolina al fuego al señalar: “Cuando regalas una parte no puedes ganar en Europa. Ellos han sido más intensos”.

Con el último partido pendiente para cerrar la ‘Champions’ el 11 de diciembre en el Camp Nou, al Barça se le abre un desafiante calendario en la Liga ante dos rivales en clara ascensión como son el Athletic Club y el Villarreal, ante los que pondrá a prueba si sólo se ha tratado de un accidente, lo acontecido en Amsterdam, o una peligrosa tendencia, además del doble encuentro de Copa frente al Cartagena.