Día Mundial del Sida

El mundo se acerca muy lentamente hacia una meta de cero nuevas infecciones de VIH, cero muertes por Sida y cero discriminación contra la población seropositva. Aunque el programa sobre VIH/Sida de las Naciones Unidas (UNAIDS) declaró en octubre que el número de nuevas infecciones de VIH alrededor del mundo decayó un tercio desde 2001, solo en 2012 se reportaron 2.3 millones nuevos casos de personas infectadas por el virus.

Eliminar en su totalidad las nuevas infecciones requiere una estrategia global de prevención —con programas de educación y acceso a profilácticos—, de identificar las nuevas infecciones y de proveer tratamiento antirretroviral temprano en la infección, que —según las autoridades sanitarias— permite que las personas infectadas vivan más años con el virus en niveles no detectables.

Todo esto requiere fondos, y es necesario que los países industrializados y las economías emergentes se comprometan a incrementar sus contribuciones al Fondo Global para la lucha contra el Sida.

Una vez la cantidad de personas que inician tratamiento antirretroviral sea mayor que la de nuevos casos, se tendría a la vista la meta de cero muertes.

Nada de esto se puede lograr, no obstante, sin atacar las condiciones sociales que incrementan la incidencia de infección, particularmente en aquellos países donde se penaliza, se persigue o ataca a los seropositvos, a los homosexuales, a los transgénero, a los adictos a drogas y a los trabajadores sexuales.

Y hace falta darle atención particular a las mujeres y niñas que viven en condiciones que las hace vulnerables a la infección y eliminar por completo la violencia de género.

Para las más de 35 millones de personas del mundo que viven con el VIH —incluyendo a más de un millón en los Estados Unidos— la lucha contra el virus y el estigma que lo rodea es cotidiana y no solo en el Día Mundial del Sida.