Migrante lo pierde todo

Desaparecieron las propiedades que construyó con su trabajo en Watsonville por los daños que dejo el huracán

Migrante lo pierde todo
Moisés Pérez Santiago muestra su matrícula consular, una de las pocas pertenencias que rescató del desastre.
Foto: La Opinión - Gardenia Mendoza

OAXACA.— Moisés Pérez, de 48 años, dormía plácidamente en una de sus dos casas que construyó en la mixteca con los ahorros de su trabajo como jornalero en la pisca de mora de Watsonville, California, cuando escuchó los gritos desesperados de su primo Demetrio.

– ¡Corre!

Eran las 9:00 de la noche. Demetrio salió de la casa para cenar tamales con su mujer cuando escuchó el crujido de la tierra, que recuerda como la mezcla de un poderoso trueno y el desgarre de una tela.

Luego, el lento e imparable deslizamiento de árboles, los gritos desesperados de la gente y los chirridos de los muros rotos. Entonces corrió a avisar a los suyos.

Aullando de aquí para allá lo escuchó Moisés antes de salir vestido en ropa de cama, a galope.

Mientras el alud venía arriba, pensaba en su esposa y los cuatro hijos (de 23, 20, 17 y 13 años) que viven en California y dejó para cumplir la obligación de autoridad en la aldea por un año al ser electo por el régimen de usos y costumbres de los mixtecos.

Regresaría en febrero con la familia, satisfecho de su labor comunitaria y las dos viviendas en las que invirtió 50 mil dólares.

Con estas cuentas volvió a la realidad. De pronto todos sus paisanos detuvieron la estampida. Se encontraban entre el barranco y la avalancha que milagrosamente se detuvo antes de caer sobre ellos.

Fue hasta entonces cuando algunos se arrodillaron, otros lloraron o enmudecieron entre la vida y la muerte.

Era momento de maldecir y bendecir.