Padres latinos acusan a directora de escuela en Cudahy de mal desempeño

Los padres dicen que empeoró el rendimiento académico de los estudiantes y que la directora los amenazó con llamar a inmigración si se involucraban en la educación de sus hijos. Quieren que la saquen del puesto
Padres latinos acusan a directora de escuela en Cudahy de mal desempeño
Los padres de la escuela Teresa Hughes, en Cudahy, dicen ser intimidados por la directora y se han organizado.
Foto: Ciro César / La Opinión

Un grupo de padres de la primaria Teresa Hughes, en Cudahay, ha emprendido una lucha para remover a la directora del plantel y no están dispuestos a darse por vencidos hasta lograrlo.

Los padres culpan a Elva Cortez-Covarrubias de la baja en el índice de desempeño académico de los estudiantes y de amenazarlos con llamar a inmigración cada vez que intentan involucrarse en la educación de sus hijos.

Su lucha no es aislada. Ayer la organización EdSource reveló los resultados de una encuesta indicando que solo un 25% de los padres de bajos ingresos darían a la escuela de sus hijos una calificiación A, por su buen desempeño.

La encuesta hecha entre más de mil padres con hijos en escuelas públicas de California revela que el 76% está involucrado en la escuelas de sus hijos y un 72% esta dispuesto a involucrarse aún más en las decisiones que se tomen a nivel local.

Louis Freedberg, director ejecutivo de EdSource indicó que “existe una fuerte correalción entre la participación de los padres y los resultados académicos. Padres de todos los niveles económicos quieren estar involucrados”.

Pero, como explica Freedberg, “el reto para la educacicón en California es cómo garantizar que tengan la oportunidad de hacerlo”.

“No nos quieren en la escuela, no permite que nos involucremos en las decisiones y encima de todo nos amenaza con llamar a migración para que nos deporten porque dice que no tenemos papeles, que somos mojados”, indicó Irma Jacinto, cuyos hijos asisten a la escuela Teresa Hughes, administrada por Elva Cortez-Covarrubias,

La escuela, dicen los padres, pasó de un Índice de Rendimiento Académcio (API) de 763 puntos en 2012 a 744 el año pasado.

La Opinión no logró corrobarar las supuestas amenazas a los padres por parte de la directora porque ni la escuela ni las autoridades del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) quisieron comentar.

“¡La queremos fuera! No puede seguir intimidando a nuestros hijos y a nosotros”, expresó Jacinto.

Rosalia Navarro, quien el año pasado sacó a su hijo de esta escuela, debido a lo que ella calificó como un “mal manejo de la administración” cuando su hijo tuvo un accidente dentro del plantel, asegura que los padres no descanzaran en su esfuerzo.

Navarro sostiene que, como ella, hay muchos padres de comunidades latinas que están “bien preparados y realmente involucrados” en las educación de sus hijos, con el conocimiento de las leyes que les permiten defender los derechos de sus hijos en las escuelas.

“El distrito [LAUSD] tiene que entender que no pueden seguir poniendo gente incapaz en escuelas de comunidades como Cudahy solo porque piensan que somos pobres o porque somos latinos o inmigrantes”, agregó Navarro.

El Sindicato de Maestros de Los Ángeles (UTLA) ha manifestado su apoyo a los padres en su lucha para involucrarse en la educación de sus hijos.

“No tenemos un plan oficial, pero estamos de su lado para que sus hijos tengan la mejor educación posible en este distrito ecolar”, dijo Juan Ramírez, vicepresidente de UTLA.

Los estudiantes latinos en el LAUSD componen más del 70% del alumnado, por lo que los padres latinos, como los de la escuela Teresa Hughes, están comenzando a exigir más para sus hijos en las escuelas.

Un ejemplo ha sido la aplicación de la ley Parent Trigger o Poder de Padres en la primaria Calle 24, al sur de Los Ángeles, cuyo movimiento estuvo lidereado por madres latinas inmigrantes. Esta fue la primera escuela en la historia del LAUSD en convertirse en chárter bajo la aplicación de esta ley, surgida en 2010. A esta le siguió la primaria Weigand Avenue, en Compton.

“Nos hacen falta más talleres e información para ejercer nuestros derechos, pero estamos buscando el apoyo de organizaciones como Parent Revolution o MALDEF”, señaló Navarro. “No sabemos todavía si nos gustaría considerar el Parent Trigger o no. Creo que ellos también tienen su propia agenda escondida”, opinó Navarro.