Un incremento necesario

El poder adquisitivo del estadounidense medio ha decrecido en los últimos 40 años. Esto, sumado a la redistribución impositiva ocurrida en tres décadas, condujo a la mayor disparidad de ingresos y riqueza que se tenga memoria.

La educación es un factor clave en las perspectivas de ingresos a lo largo de la vida laboral de un individuo. La solución a largo plazo para resolver la disparidad de riqueza pasa por un sistema educativo bueno y accesible para todos. Este es un desafío que esta todavía sin resolverse.

A corto plazo, es urgente tomar medidas como elevar el salario mínimo federal. Se estima que en 1968 este salario estaba en su punto más alto con 1.60 dólares la hora, o sea un equivalente a 10.74 dólares de hoy. Esta sería una diferencia considerable en el bolsillo del trabajador, aunque todavía lo coloca alrededor de los 23,550 dólares, cifra oficial de pobreza para una familia de cuatro integrantes.

Era de esperar que la reciente propuesta del presidente Obama de elevar el ingreso mínimo federal fuera recibida con las usuales advertencias del sector privado, de que causará el desempleo del que quiere ayudar y aumentará el costo de los productos. En el pasado estas predicciones no se cumplieron, el impacto de un aumento progresivo del salario permitió la adaptación del empleador a la nueva situación.

Por otra parte, el aumento salarial ayudará a la economía. Por un lado, ya no sería necesario que trabajadores a tiempo completo tengan que recibir ayuda pública en —cupones de alimentos— para complementar sus ingresos, reduciendo así el gasto federal. Por el otro, estos trabajadores tendrán más dinero en su bolsillo para mover la economía con su gasto.

El aumento del poder adquisitivo del salario mínimo federal en este momento es una cuestión de sentido común, ayudará a la estabilidad económica y a mejorar la vida de la gente.