Evitar el cierre del gobierno

Quedan cuatro días para que el Congreso pueda conseguir lo que no ha logrado durante el año. Ya no hablamos de leyes significativas, como sería una reforma integral de inmigración. Las expectativas a lo largo de esta sesión legislativa son tan bajas que el evitar un cierre de Gobierno para mediados de enero ya se consideraría un gran logro. Empero, hoy ni siquiera eso está seguro.

Se espera que las negociaciones sobre el presupuesto entre la Cámara de Representantes y el Senado obtengan por lo menos un cese al fuego para no dejar flotando durante las fiestas de fin de año una amenaza de crisis federal como la ocurrida en octubre.

Ya ni hablemos de obtener logros importantes para reducir el déficit de presupuesto y el volumen de la deuda. La meta es evitar otro cierre y ni siquiera eso es seguro hasta que ambas cámaras ratifiquen el acuerdo al que lleguen los negociadores.

Este es solo uno de los varios temas pendientes en el Congreso que deberían ser resueltos en los próximos días. Hay una serie de legislación cuyo fracaso tendrá repercusiones entre los estadounidenses.

Desde las personas que llevan más de seis meses desempleados —que perderán sus beneficios a partir de enero— a los consumidores que verán elevarse considerablemente el precio de la leche por el estancamiento de la ley agrícola.

Demás está decir que otras leyes importantes —como la reforma migratoria— o urgentes —como las medidas para estimular la economía— cayeron víctimas de las fuertes divisiones existentes dentro de la mayoría en la Cámara Baja. Estas diferencias internas condujeron a una inflexibilidad paralizante que marcó la sesión 2013 de ese cuerpo legislativo.

Lo triste de todo esto es que la inutilidad del Congreso ha hecho que las expectativas sean tan nulas que solo queda esperar que el Gobierno funcione. ¡Que vergüenza!

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