Anualidades para tu jubilación

Julie Stavwww.juliestav.com

Aunque no siempre son adecuadas para todo el mundo, una anualidad pudiera darte una estabilidad financiera en tu jubilación. Pero antes de comprarla es importante que averigües si esa herramienta financiera —que emite una empresa aseguradora— es un producto de inversión adecuado para ti.

Las anualidades vienen en varios tipos: algunas proveen garantías que preservan el valor del capital invertido y garantiza un mínimo de intereses generados por esa inversión, más la posibilidad de intereses adicionales; otras anualidades invierten en bonos y acciones bursátiles y por tanto su desempeño es variable.

Todas las anualidades están reguladas por el departamento de seguros de cada estado y sus comisionados de seguros, y las variables —que invierten en valores bursátiles— están además reguladas por la Comisión Nacional de Valores de los Estados Unidos (Securities and Exchange Commission o SEC).

Las leyes de los estados también establecen un período de tiempo (free look period) y un período de revisión del contrato, que suele variar entre 10 y 30 días según el estado, y durante el cual la anualidad puede ser cancelada y el dinero aportado puede retirarse, sin penalidades de ningún tipo.

Muchos expertos concurren en que las anualidades proveen numerosos beneficios, inclusive ofrecen ventajas fiscales, aunque también tienen limitaciones. Determinar si una anualidad es apropiada o no para una persona dependerá de varios factores como su edad, su salud y cuánto dinero tiene disponible en el banco.

Si estás considerando adquirir una anualidad, ten en cuenta que las variables a menudo invierten en fondos comunes de acciones y estos pueden sufrir pérdidas rápidas y sustanciales. Si no te sientes a gusto con la idea de que tu anualidad puede llegar a desplomarse y perder tu dinero, no compres una anualidad variable. Por otro lado, las fijas que te pagan un monto constante de intereses, por lo general tienen una tasa de desempeño mucho menor, algo que las convierte en una inversión predilecta entre los inversores conservadores. También son un instrumento deseado entre los inversores que están cerca de la edad de jubilación y entre quienes desean proteger sus activos de la volatilidad de los mercados de valores. Antes de comprar cualquier anualidad se debe comprender y aceptar el nivel de riesgo que cada una significa.

Si sacas el dinero de la anualidad antes de la fecha acordada, deberás pagar un cargo por retirar el dinero antes de lo estipulado. Algunos contratos ofrecen la posibilidad de retirar una porción de los fondos, usualmente de hasta un 10% de la anualidad.

Antes de decidirte en comprar una anualidad, cerciórate de tener un fondo de emergencia líquido que puedas usar en cualquier momento, idealmente con el mínimo equivalente a tres meses de tus ingresos mensuales.

Si quieres adquirir una anualidad, contacta al departamento de seguros de tu estado para saber si tiene una guía para compradores de anualidades. Revisa con una agencia calificadora independiente como A.M. Best o Moody’s la fortaleza financiera de la empresa de la cual planeas adquirir la anualidad.

Alerta a los trucos navideños

Cada año, a medida que se inicia la temporada de compras navideñas, los comerciantes comienzan a implementar una serie de “trampas” para hacerte gastar más dinero del que debes. Algunas son más obvias que otras, pero todas te pueden adelgazar el bolsillo. Ten cuidado de caer en ellas.

Uno de los trucos más conocidos son el atractivo que ejercen sobre ti las grandes rebajas. Tienes que cuidarte de descuentos que no son tales, pues quizás te anuncian que un artículo esta a un precio “rebajado” inferior a su costo normal… cuando en realidad es superior al precio minorista sugerido por el fabricante. Para evitar eso, compara precios antes de comprar y no te preocupes si te pierdes una rebaja: es probable que venga otra antes de que termine la temporada.

También tienes que estar alerta con las tarjetas de regalo. Los emisores de tarjetas de regalo pueden cobrar cargos por las compras con ellas, igual que con las emitidas por bancos. Además, no están protegidas si el emisor cae en bancarrota y muchas personas nunca llegan a gastar sus tarjetas de regalo. En vez de una tarjeta de este tipo, regala dinero en efectivo o un cheque. El dinero en efectivo nunca se vence ni pierde su valor, y vale dondequiera. Si el cheque nunca se cambia, el dinero se queda en tu cuenta bancaria.

Es muy fácil caer en la trampa de la garantía extendida. Fíjate que algunas reparaciones ya están cubiertas por la garantía estándar que viene con el producto. Datos de consumo muestran que los productos rara vez se rompen dentro del tiempo de cobertura de la garantía extendida, y cuando lo hacen, las reparaciones cuestan como promedio aproximadamente lo mismo que la garantía. Considera que algunas tarjetas de crédito extienden automáticamente la garantía del fabricante a cualquier cosa que se compre con ellas — por lo tanto, revisa el sitio web de la tarjeta.

Las limitaciones de la política de devoluciones también pueden afectarte. No cuentes con que algunos minoristas relajan sus políticas de devoluciones durante la temporada navideña y conoce siempre las reglas antes de comprar. Conserva el recibo y explica la política de devoluciones a la persona que recibe el regalo, en caso que lo quiera regresar. Si la tienda proporciona un recibo especial para regalo, inclúyelo con el regalo.

Por último, cuidado con los cargos por reaprovisionamiento o restocking fee. Muchos artículos, principalmente productos electrónicos y pedidos especiales, están sujetos a cargos por reaprovisionamiento que van de 10 a 25% si no se devuelven en una caja sellada en la fábrica. Para evitar que eso te suceda, no abras el paquete a menos que estés seguro de que quieres el artículo que contiene. Artículos como software para computadoras, CDs de música y DVDs de películas por lo general no pueden devolverse si el sello está roto. Si hay penalidades, trata de negociar una devolución parcial, pero nunca pagues un cargo si el artículo está defectuoso.

Si haces las diligencias sobre la empresa que emite la anualidad antes de comprarla, tendrás menos posibilidades de que la empresa que seleccione te cause problemas en el futuro. Cuentas de infarto

Si recientemente tú o una persona de tu familia cercana tuvo que ingresar en un hospital, no importa cuántos días o semanas, prepárate para recibir una cuenta de cobro astronómica por lo que te hicieron… y hasta por lo que no te hicieron. Mi consejo es que no la pagues sin estudiarla primero.

Como las cuentas de cobro de los hospitales suelen tener demasiados ceros a la derecha, ¡abre bien los ojos y no las aceptes pasivamente! Aquí tienes y algunas sugerencias para que tu bolsillo no se infarte:

Si tu ingreso en el hospital no es por una emergencia, habla con tu doctor y pídele un estimado de lo que te costará.

Revisa la póliza de tu seguro de salud (ya sea seguro por tu empleo, privado, Medicare o Medicaid) para saber qué te cubrirá. Busca las palabras exceptions and exclusions para tener claro que te tocará pagar.

Verifica que los profesionales que te atenderán (desde cirujanos hasta radiólogos y anestesistas) trabajen con tu plan de seguro médico.

Anota en un cuaderno los exámenes médicos y tratamientos que te hagan mientras estés ingresado, así como los medicamentos que te den. Así podrás comprobar que te están cobrando lo correcto. Si no estás en condiciones de llevar ese registro, pídele a un familiar o amigo que lo haga por ti.

Cuando tengas la cuenta en tu mano, compárala con el estimado que le pediste al médico, con los servicios que recibiste en el hospital y con lo que cubre tu seguro de salud. Si notas alguna incongruencia, llama al departamento de cobros del hospital y a tu seguro médico.

Y, por último, algo clave: si la cuenta incluye rubros como “miscellaneous fees” y “lab fees“, exige que te detallen cuáles fueron esos servicios. Esa es una trampa muy común — ¡no caigas en ella! Si la respuesta que te dan no te convence, escribe una carta al hospital o acude al defensor del paciente (patient ombudsman).