Estampillas en peligro

Preocupa el plan republicano de recortar fondos para CalFresh
Estampillas en peligro
Muchos usan su tarjeta EBT en pequeños mercados locales sin acceso a comida saludable.
Foto: La Opinión - Aurelia Ventura

En el Condado de Los Ángeles, muchas familias como la de Fernando Hernández compran en la tienda de la esquina sus alimentos de cada día. Es lo más conveniente, económico y además aceptan estampillas de comida.

Es ahí donde Hernández adquiere los yogurts, frutas y hasta los dulces para su pequeño hijo Fernando, de 3 años de edad. Sin importar si estos alimentos son altamente nutritivos o no, es lo que hay para alimentar a sus tres hijos.

Pero esos alimentos no llegarían hasta su mesa sino fuera por         que Hernández es elegible para recibir asistencia del Gobierno federal a través del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) o CalFresh, como se le denomina en California a las llamadas estampillas de comida.

Pero este programa se encuentra en medio de un polémico debate en Washington mientras el Congreso decide un posible recorte a este tipo de subsidio federal, que en California afectaría a unas 3.6 millones de personas que mensualmente reciben este beneficio, y 1.1 millones en el condado de Los Ángeles .

“Ya escuché al respecto, y fui a preguntar a la oficina, pero me han dicho que en mi caso solo reduciría como unos $15. Pero ni eso quiero que me quiten, me hace falta para mis niños”, expresó Hernández.

De acuerdo con Matthew Sharp, del California Food Policy Advocates, más del 80% de los beneficiados en Los Ángeles son niños o adolescentes.

“Este tipo de recortes duelen y lastiman a la familia entera. Sería una gran cantidad de personas las que sufrirían de darse los recortes”, dijo Sharp. “Pero hay que ser claros que es solo una propuesta, no una ley. No hay una seguridad de que el presidente la firme”, explicó optimista.

Magali Sánchez, madre soltera de dos hijas, y estudiante universitaria de UCLA, cuenta que la ayuda de $430 al mes que recibe para alimentarse ella y sus hijas, de 16 y 12 años, es indispensable para salir adelante y “romper el ciclo de pobreza” que predomina en las familias latinas inmigrantes.

“Los republicanos que quieren reducirnos este beneficio hasta desaparecerlo, no tienen idea de lo que familias como la mía pasamos todos los días”, expresó la joven madre.

Al debate se han traído argumentos como el que algunos beneficiarios utilizan el subsidio alimenticio para comprar comida no saludable.

Pero Sharp aclara que este tema no está a discusión en la propuesta de ley llamada Ley Agrícola, sino la elegibilidad y el nivel del beneficio.