Excluyen a aliado de Mandela de invitados a sepelio

La queja del arzobispo sudafricano Desmond Tutu trascendió hoy, cuando los restos del expresidente llegaron a su pueblo de Qunu para el entierro este domingo

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Excluyen a aliado de Mandela de invitados a sepelio
El arzobispo retirado Desmond Tutu junto al expresidente sudafricano Nelson Mandela en una conferencia en el 1998, en Pretoria.
Foto: Archivo

JOHANNESBURGO, Sudáfrica — Nelson Mandela regresó a casa el sábado.

Una carroza llevó el cuerpo del expresidente a su pueblo natal en una zona rural de Sudáfrica, donde siempre quiso regresar para su muerte, y en la que será sepultado este domingo.

Previo a la ceremonia de despedida, hubo un anuncio sorpresivo ya que Desmond Tutu, el arzobispo retirado de Sudáfrica y aliado de Mandela durante largo tiempo, dijo que no asistiría al funeral porque no se le acreditó como clérigo.

“Aunque me habría gustado mucho acudir al servicio para dar una despedida final a alguien a quien quise y aprecié, habría sido falto de respeto aparecer por sorpresa en un funeral catalogado como acto familiar y privado. Si alguien me hubiera informado que sería bienvenido no habría habido manera de que no estuviera ahí”, sostuvo Tutu.

El arzobispo, que igual que Mandela recibió el Premio Nobel de la Paz por su oposición al “apartheid”, ha sido crítico ocasional del Gobierno en turno.

Mac Maharaj, portavoz de la presidencia, aseguró que Tutu está en la lista de invitados y expresó confianza en que el exarzobispo asista al funeral.

“Es una persona importante y espero que que puedan encontrarse alternativas para que asista”, apuntó.

En Qunu fue donde Mandela recorrió las colinas y cuidó ganado cuando joven, y aprendió lecciones de disciplina de los jefes tradicionales. Aquí inició su jornada —”el largo camino hacia la libertad” que lo puso al frente de la lucha de los negros sudafricanos por la igualdad racial que resonó por todo el mundo.

Mientras los motociclistas uniformados y personal armado escoltaban el vehículo que llevaba los restos de Mandela, la gente que esperaba al lado del camino cantaba, aplaudía y, en algunos casos, lloraba.

“Cuando vi pasar la carroza no podía calmar mi emoción. Sentía como si él estuviera tomando mano”, expresó Norma Khobo. “Fue muy emocionante. Lo vi”.

El vehículo con el ataúd de Mandela, cubierto por una bandera de Sudáfrica, llegó a la residencia familiar bajo un cielo nublado a las 4 p.m. hora local acompañado de un enorme convoy de policías, militares y otros vehículos, mientras un helicóptero del ejército sobrevolaba.

De acuerdo con las tradiciones de la etnia xhosa a la que Mandela pertenecía, se le honró colocando una piel de leopardo sobre el ataúd.

En el aeropuerto de Mthatha el ataúd recibió la bienvenida de una guardia militar y se le colocó en el convoy para el viaje de 32 kilómetros hasta el pueblo.

La viuda de Mandela, Graca Machel, y su exesposa, Winnie Madikizela-Mandela, se abrazaron llorosas en el aeródromo a la llegada del féretro.

La ceremonia de despedida a Mandela inició con un homenaje el sábado en una base aérea en la capital de Sudáfrica tras la que sus restos fueron subidos a un avión hacia su destino final.

Hombres y mujeres soldados, con uniformes y equipo de combate, fueron apostados en posición de firmes en cada lado del camino que parte desde el aeropuerto en Mthatha mientras vacas pastaban en los alrededores.

Algunos civiles también se colocaron a lo largo de la ruta y se protegían del sol con sombrillas.

Mandela había expresado su voluntad de vivir sus últimos meses en su querida aldea rural, sin embargo los pasó en un hospital en Pretoria y después en su casa en Johannesburgo, debido a su estado crítico de salud a causa de problemas pulmonares y otras enfermedades, hasta su fallecimiento.

En la ceremonia solemne en la base aérea Waterkloof, transmitida en vivo por la televisión sudafricana, se efectuaba un servicio multirreligioso y un homenaje musical en nombre de Mandela.

El presidente Jacob Zuma elogió a Mandela en un relato detallado de la lucha de éste contra el régimen racista blanco y después del discurso dirigió al grupo en una canción.

Machel, vestida de negro, lloró y se secaba las lágrimas que asomaban bajo las gafas oscuras. La exesposa de Mandela lucía afligida al igual que el presidente de Kenia Uhuru Kenyatta y el exmandatario sudafricano Thabo Mbeki.

El poema favorito de Mandela “Invictus”, estaba impreso en la parte trasera del programa de mano.