Una ciudadanía más activa

Guía de Regalos

Con la declaración de la ex asistente del administrador de la ciudad Bell, Angela Spaccia, concluye el escandaloso capítulo de corrupción pública. Un hecho que deja como lección la importancia de la participación y vigilancia ciudadana sobre su Gobierno.

Tanto Spaccia, como su jefe, el ex administrador Robert Rizzo y cinco ex concejales perpetraron una estafa colosal para su enriquecimiento, en una ciudad de bajos recursos y gente trabajadora.

Al mismo tiempo, Rizzo se declaró esta semana culpable de defraudar al fisco presentando declaraciones falsas de impuestos. En realidad, según la Fiscalía, el ex administrador extendió sus falsificaciones a la función pública, escondiendo y alterando documentos y atribuyéndose la autoridad para negociar contratos y negociar otra actividades, sin necesitar la autorización del Concejo municipal.

El colmo de los colmos fue el aumento de impuestos por barrido, limpieza y otros servicios públicos, sobrecargando a los residentes de Bell 5.6 millones de dólares. Un millón de dólares de ese dinero fue usado mas tarde, ilegalmente, en los salarios de Rizzo y Spaccia.

La magnitud de este fraude, revelado por el LA Times, se produjo gracias a la falta de un control público del Gobierno. Eso permitió que los administradores aprovecharan la situación para pagarse salarios elevadísismos, fuera de toda proporción y que los funcionarios electos recibieran pagos por reuniones y actividades que nunca existieron.

A raíz de este escándalo, se promulgaron leyes y se fortalecieron sistemas de auditoría, pero poco servirán estos si los residentes y ciudadanos no participan en las reuniones públicas y no cuestionan prioridades y labores de funcionarios electos y administradores.

Ojalá que la experiencia de Bell sirva para que todas la ciudades pequeñas, y también las grandes, tengan una ciudadanía más activa.