Usain Bolt: un lujo del deporte

El velocista jamaicano habla sobre el trabajo que requiere alcanzar el éxito

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Usain  Bolt: un lujo del deporte

El medallista olímpico Usain Bolt participó en una exhibición de atletismo en la capital de Argentina, donde desafió a un metrobús.

ESPECIAL

BUENOS AIRES.— Pocos atletas del mundo deportivo actual, en el que todo es descartable y de volátiles valores, tienen la fortuna de ser considerados leyendas en vida.

A los 27 años, Usain Bolt se da el lujo de cargar con ese rótulo sin prejuicios aunque se permite deslizar algunas excentricidades, esas que lo mantienen en los titulares fuera de la época activa del año.

“Gané mi primera carrera a los 10 años, en una jornada deportiva en el colegio, motivado por el premio, que consistía en una caja con un almuerzo, que para mí era muy importante”, explicó para dejar en claro las dificultades de sus inicios en la disciplina.

Eran épocas en las que corría descalzo en el pueblo rural de Sherwood Content, donde la pobreza imperaba, pero no alcanzaba a lastimar los sueños. “No me entrenaba demasiado en el colegio, porque siempre sentí que sin entrenamiento podía ser competitivo igual”, indicó sin pedantería, sino sólo para dar una muestra de por qué su carrera fue tan meteórica.

Jamaica es una tierra natural de velocistas, eso está claro. Pero aún así, impacta ver la contextura física de Bolt, cuya altura es inusual para un hombre que practica, y del mejor modo, carreras fulminantes, breves.

Alguien que hace de las disparadas de corto aliento su modo de vida y que sobre ello formó su extraordinaria figura.

Debe ser ese otro de los tantos misterios que encierra su talento único, el que lo hace ir siempre por más.

Y así lo desmenuza: “Lo más importante es cumplir las metas. Trabajo arduamente por ello. Ganar más títulos, defender los logros. Esta temporada, por ejemplo, será muy importante para mí y trataré otra vez de romper récords, ya que mi nuevo desafío es volver a ganar los oros en mis disciplinas en Río de Janeiro”.

Separar la alta competencia del dopaje parece complicado cuando hay mucho en juego. Y Bolt no escapa de dar una opinión sobre las sospechas que ello conlleva.

“En nuestro nivel, la obsesión por el éxito es una tentación al doping. Eso pasa porque trabajar duro lleva tiempo y ser campeón es complicado. Y muchos no están preparados o no desean recorrer ese camino”.

Bolt compitió ayer contra un colectivo de la línea 59 de Buenos Aires, como parte de la gira en Argentina.

Esto se realizó en la avenida 9 de Julio, que fue cerrada algunas cuadras para que miles de personas puedan admirar a “El Rayo”.

Bolt fue la estrella de la jornada organizada por la Federación Atlética Metropolitana, que incluyó clínicas de atletismo al aire libre para menores de edad.