A la decencia humana

Sierra &Tierra

Por 22 días cuatro héroes de la justicia social ayunaron en Washington, D. C., en una carpa a favor de la reforma migratoria con opción a la ciudadanía en la sombra del mismo Congreso Federal que se niega a votar sobre ella.

Sus nombres son Cristián Avila, Dae Joong Yoon, Eliseo Medina y Lisa Sharon, la vanguardia de un frente hambriento de justicia para 11 millones de indocumentados. Su sacrificio —bajo el lema “Fast for Families” (ayuno por las familias)— ha atraído la atención del presidente Obama; su esposa, Michelle; del vicepresidente Joe Biden, del liderazgo de la bancada demócrata del Congreso y a la líder de la minoría de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. Pero hasta ahora, solo se han ganado la indiferencia de la Cámara Baja, la cual se resiste a votar una propuesta aprobada en el Senado. El ayuno, inevitablemente, recuerda la lucha de César Chávez en favor de la justicia y el trato humano para los trabajadores del campo en California y otros estados del oeste.

Durante su activismo, este gigante de la justicia social y medioambiental realizó dos huelgas de hambre y, en 1988, un “Ayuno por la Vida” en protesta contra el uso de pesticidas. Durante 36 días, Chávez sacrificó su cuerpo para salvaguardar la salud de decenas de miles de trabajadores del campo que sufrían un bombardeo tóxico. Nuestra deuda moral con Chávez es enorme. Y una nueva iniciativa trata de al menos paliar este débito. El Departamento del Interior ha presentado una propuesta al Congreso para que se establezca un nuevo Parque Histórico Nacional en honor a él.

Tras evaluar cien lugares de significado histórico sobre el legado de Chávez, el departamento ha recomendado que los cinco siguientes se integren en este nuevo parque:

—El Monumento Histórico Nacional de los 40 acres en Delano, CA, donde realizó su primera huelga de hambre.

—El Salón Comunitario Filipino, también en Delano, sede de la huelga de 1965 en los viñedos californianos.

—El Monumento Nacional a Chávez en Nuestra Señora Reina de la Paz, en Keene, CA, donde vivió y fundó el United Farm Workers Union, junto con Dolores Huerta.

—El Centro Santa Rita, en Phoenix, AZ, donde hizosu huelga de hambre en 1972.

—Y la ruta de la Marcha entre Delano y Sacramento, un camino de 340 millas que Chávez y sus activistas recorrieron en 1966 en protesta por las condiciones laborales en los viñedos de California.

El espíritu de Chávez se palpaba en el aire de Washington, D. C., cuando sus sucesores finalizaron su ayuno tras tres semanas de sacrificio. Pero la lucha continúa, y varios activistas más ocuparon sus puestos para recordar a las conciencias de los miembros de la Cámara de Representantes que 11 millones de personas siguen soportando deportaciones, muertes en la frontera, explotación en el trabajo e injusticias medioambientales que amenazan la salud de sus familias y comunidades. Unos y otros también merecen un monumento a la decencia humana.

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