Nueva ley de energía

Luego de arduo debate, el presidente mexicano firmar su reforma energética
Nueva ley de energía
Peña Nieto sostiene el documento luego de la ceremonia oficial en el Palacio Nacional.
Foto: AP

MÉXICO, D. F.— En 10 segundos, el presidente Enrique Peña Nieto dio un giro de 180 grados a cinco décadas del monopolio estatal absoluto en la exploración, explotación de hidrocarburos y la producción de electricidad.

Ayer plasmó su firma para promulgar los cambios constitucionales en materia energética, que permiten la inversión de particulares.

“Superamos retos y tabúes para dar paso al futuro”, dijo sobre los grupos de izquierda que se oponen a la Reforma Energética por considerarla “privatizadora”, aún cuando quedaron fuera las concesiones y el Estado conserva la administración y gestión.

“Es un cambio histórico”, “un parteaguas”, “una garantía energética” siguió Peña en su discurso oficial de ayer, para contrarrestar una polémica anclada en la década de 1930 cuando el entonces presidente Lázaro Cárdenas expropió el petróleo a las compañías estadounidenses que operaban con ventajosas concesiones.

Con los cambios actuales operarán solo con contratos específicos cuyas reglas se establecerán en los próximos 120 días por Leyes Secundarias.

“La Secretaría de Energía terminará siendo la más empoderada porque va a centralizar la toma de decisiones en cuanto a qué proyectos se quedan en Pemex y cuales podrían ser asignados a privados”, destacó el analista Antonio de la Cuesta del Centro de Investigación para el Desarrollo.

Peña prometió que las licitaciones serán transparentes, “todos los mexicanos podrán consultarlas”, dijo.

Igualmente afirmó que mejorarán los precios de la electricidad y el gas, al tiempo que el Estado tendrá más dinero para invertir en educación, ciencia y tecnología.

El objetivo es pasar de los 2.5 millones de barriles diarios que se extraen actualmente a los 3.0 millones en 2018 y 3.5 para 2025, principalmente en pozos de aguas profundas superiores a los cuatro mil metros que requieren mayor presupuesto.

El Centro de Estudios del Sector Privado prevé que se atraerán inversiones por hasta 70 mil millones de dólares solo por los contratos de utilidad compartida (según los riesgos de exploración) en los que podrían estar interesados las gigantes petroleras.

Entre ellas, la estadounidense Exxon Mobil, que acapara el 3% de la producción mundial; la estatal Petrochina,que produce 4.1 millones de barriles al día (casi el doble de lo que actualmente extrae México); las británicas British Petroleum y Shell; la californiana Chevron; la Noruega Statoil y la petrolera brasileña Petrobras.

Los analistas comparan la transformación de Pemex con la apertura a la inversión mixta que en 1995 tuvo Petrobras, actualmente posisionada en el séptimo lugar mundial de producción, aunque Pemex no dará voz a las compañías privadas en la toma de decisiones como sí lo permitió Brasil hasta en el 16% de acciones.

La oposición encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas prepara para 2015 una consulta con miras a revocar la Reforma Energética firmada ayer.