Un mal año para Obama

El primer año del segundo período presidencial de Barack Obama es para el olvido. Las expectativas creadas por su reelección se desvanecieron fruto de los acontecimientos y de los tropezones de la administración.

El gran golpe para la Casa Blanca fue el fracaso del esperado lanzamiento de la ley de salud para ampliar la cobertura médico. Las fallas técnicas en el sitio web del programa afectaron a millones de beneficiarios que buscaban inscribirse en el plan. La principal medida de la administración —y el legado de Obama— se convirtió en poco tiempo en el Talón de Aquiles del Presidente y en la ayuda inesperada para la recuperación Republicana después del desastroso cierre gubernamental.

Es cierto que las divisiones Republicanas llevaron a un impopular cierre federal que ayudó momentáneamente a la popularidad del Presidente. Empero, los proyectos alentados por la Casa Blanca fueron ignorados por la Cámara de Representantes dominada por los Republicanos. Allí quedaron paralizadas las propuestas para estimular la economía, para controlar las armas de fuego, para reformar la inmigración y cualquier intento de lograr un gran acuerdo para reducir la deuda.

Obama pudo salir de Irak —sitio donde recrudece la violencia— pero en Afganistán la reducción de las tropas estadounidenses es mas complicado. Aunque no tanto como la cruenta guerra en Siria que amenaza con desestabilizar la región.

El 2014 es un año de elecciones legislativas en donde una ganancia Demócrata de escaños puede facilitar el avance de la agenda de la Casa Blanca. Un revés en los comicios puede significar para Obama el fin de su ambición de aprobar leyes significativas en lo que queda de su Gobierno.

Hoy la popularidad de Obama está a la baja, pero si hay alguna lección que se puede sacar del 2013, es que pueden pasar muchos acontecimientos entre hoy y las elecciones del próximo noviembre.