El éxodo cubano

Una característica peculiar de la emigración cubana es que ha sido pieza clave del antagonismo político entre el gobierno de la isla y el de Estados Unidos
El éxodo cubano
Personas conversan en una calle de La Habana, Cuba.
Foto: AP

Inmigración

Ayer se cumplieron 54 años de la revolución cubana, uno de los más importantes procesos políticos del hemisferio en la segunda mitad del siglo XX. Pero como escribióalguna vez el escritor mexicano, Jorge Ibargüengoitia, las revoluciones “se hacen viejas y llega un momento en que cuesta mucho trabajo recordar lo que fueron en sus mocedades”. Eso mismo pasa con la revolución cubana. Lo que sí está claro es que el legado perdurable de ese evento histórico es el éxodo migratorio que desencadenó.

No hay datos precisos sobre cuántos cubanos han salido de la isla en este más de medio siglo de emigración neta (es decir, de más salidas que entradas definitivas). El gobierno cubano guarda esta información como secreto de estado. Pero los estudiosos de la migración contamos con muy buenos trabajos de la dinámica social y política de este flujo poblacional.

Los primeros en salir de la isla durante el arranque de laera revolucionaria fueron las muy blancas y muy racistas clases altas y medias altas, quienes se llevaron todo el capital que pudieron transportar. Perdieron lo invertido en fábricas, maquinaria, tierras y casas, bienes que fueron expropiados por el nuevo régimen.

Desde entonces, la emigración cubana ha sido cada vez menos selectiva en clase y color, es decir, ha pasado a incluir a la clase media y a miembros de la clase trabajadora urbana y multirracial de la isla. Todos ellos han salido en el goteo constante de gente que sube a un bote hechizo y se encomienda al altísimo para cruzar las 90 millas de mar que separan a Cuba de Florida. O han escapado en momentos en que el gobierno castrista ha abierto las puertas de la represa y miles de cubanos se han asilado en embajadas o han salido en flotillas comandadas por grupos políticos y familiares desde los Estados Unidos.

Algo notable del éxodo cubano es que ha sido una pieza clave del antagonismo político entre Cuba y Estados Unidos. El gobierno norteamericano ha recibido a los cubanos como refugiados que escapan de un régimen totalitario y les ha ofrecido los beneficios correspondientes, sobre todo en materia de estatus migratorio. Los inmigrantes de otros países no gozan de esos beneficios. La razón es obvia: Estados Unidos trata a cada refugiado cubano como ejemplo de la incapacidad del gobierno castrista de retener y dar a su población lo necesario para arraigarla en la isla.

Pero el éxodo cubano no sólo responde a razones políticas. El embargo que el gobierno estadounidense le impuso a Cuba desde los años 60, sumado a las políticas económicas estilo soviético del castrismo, empobrecieron a la población local. Cuando la Unión Soviética desapareció y Cuba perdió el subsidio de miles de millones de dólares diarios que recibía de aquel país, muchos pasaron de la pobreza a la miseria. La emigración se convirtió, como sucede con otros países subdesarrollados, en una estrategia de sobrevivencia económica y origen de las remesas que sacan a flote a los que se quedaron en la isla.

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