Primer jefe latino de Policía de Anaheim busca confianza

Raúl Quezada fue ratificado a cargo de la Policía de Anaheim y quiere ganar la confianza de la ciudad con medidas innovadoras como instalar cámaras en los uniformes de los policías
Primer jefe latino de Policía de Anaheim busca confianza
El jefe Quezada también buscará que los decomisos de autos a indocumentados sean menos duros.
Foto: Suministrada

Para ganar la confianza de los residentes, el primer jefe hispano en la Policía de Anaheim, Raúl Quezada, implementará estrategias poco vistas en la ciudad —aún enfadada por dos muertes a manos de agentes—, como escuchar al público y que los decomisos de autos a indocumentados sean menos duros.

Su ambicioso plan también incluye instalar cámaras de video en los uniformes de los 140 policías que todos los días patrullan las calles de la metrópoli, incentivarlos para que aprendan español (idioma que domina más de la mitad de la población) y que dirijan programas escolares.

“La prioridad es ganar la confianza; sin eso no se puede hacer nada”, insiste Quezada, quien el pasado 17 de diciembre se convirtió en el titular de una corporación cuestionada por las muertes de dos jóvenes latinos que no estaban armados y que desataron airadas protestas a mediados de 2012.

La absolución de los agentes ha dejado un mal sabor de boca en la comunidad.

Hijo de un campesino que cruzó la frontera ilegalmente y después se hizo ciudadano, Quezada afirma que no solo hablar español lo une a los inmigrantes que viven ahí, sino el entender sus problemas.

Por ello planea flexibilizar la política de decomisos de coches a los indocumentados, imitando a las policías de Los Ángeles, Santa Ana y otros lugares. Aún estudia si solo se incauta el auto por un día (en lugar de 30) o si permiten estacionarlo hasta que llegue una persona con licencia válida. Él espera que esto se aplique lo antes posible.

“Entendemos que si a una persona le decomisan el coche, esa es su forma de ir a trabajar y si no puede ir a trabajar ¿cómo podrá mantener a su familia?”, reflexiona el nuevo jefe policiaco, quien nació en Los Ángeles hace 44 años. Él se integró a la Policía de esa ciudad en 1993, pero tres años después se pasó a la de Anaheim, donde ha ocupado distintos cargos.

La ratificación de Quezada, quien por ocho meses fue jefe interino y logró calmar los ánimos de los vecinos, era casi imperativa, sin embargo despierta sentimientos distintos en algunos activistas.

“¿Por qué un Concilio mayormente blanco, que se aferra a no diversificar el poder pone a un latino en la Policía? ¿Será para apaciguar a la comunidad?”, cuestiona Arturo Carmona, activista y director de Presente.org.

“Estamos entrando en una nueva era”, celebra por su parte Benny Díaz, director en Anaheim, de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC). “Es un momento de reflexión”, agrega.

Quezada asegura que ya se notan los cambios en una ciudad donde los agentes solían atender un llamado de auxilio e irse en cuanto lo resolvían. “Ahora yo les pido que tomen el reporte y se queden en el área por unos cinco o diez minutos para poder platicar con la gente”, explica.

Los agentes también están saliendo a tomarse un café con los residentes y son parte de programas para después de la escuela, como “Junior Cadets”, en el cual participan 520 niños, “para prevenir que estos muchachos se junten con las pandillas”, indica.

“Ojalá que se ‘caigan’ las paredes y que los residentes sientan más confianza”, ruega Quezada.