Busca justicia para el migrante

Activista no cesa el compromiso con sus paisanos oaxaqueños
Busca  justicia para el migrante
RUFINO DOMINQUEZ, DE LOS CAMPOS DE OAXACA A LIDER BINACIONAL, QUIEN A GANADO EL PREMIO DE LIDERAZGO 2001. (FOTO EDUARDO STANLEY)
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MÉXICO.— Rufino Domínguez es un hombre de silencios. Pero sólo hasta que un tema detonador lo empuja a hablar. Y ese tópico suele estar relacionado con migración. Entonces su rostro se ilumina y las palabras llegan a bocanadas porque él mismo ha sido un eterno caminante desde que huyó de su natal Oaxaca amenazado de muerte.

A su regreso, 30 años después, como director del Instituto Oaxaqueño de Atención al Migrante, después un ir y venir como activista y trabajador en Selma, San Joaquín, Fresno, Madera, y Livingstone, en California, promueve como un eterno desarraigado “el derecho a no emigrar”.

“Uno siempre deja un poco del corazón cada vez que se va y más aún si es una emigración forzada, por violencia, económica, de tierras, como ocurre en este estado y en México”, cuenta en entrevista con este diario mientras recorre las polvorosas carreteras del municipio de Juxtlahuaca, la misma tierra que lo vio nacer y crecer hasta los 16 años.

Del estado de Oaxaca provienen 1,200,000 personas que según el Instituto de Mexicanos en el Exterior radican en Estados Unidos, distribuidos principalmente en California, Washington, Oregon, Texas, Carolina, Dacota y NuevaYork.

“Muchas cosas cambiaron en el tiempo que no radiqué aquí, pero otras siguen intactas: la pobreza, la discriminación al indígena, la falta de oportunidades”, observa. “Contra eso hay que trabajar para que no sea obligatorio irse”.

Domínguez busca capitalizar las redes sociales que ha logrado tejer la emigración. Actualmente hay más de 100 clubes de oriundos en la Unión Americana y la apuesta se enfoca por ahora a los proyectos productivos, donde el estado pone una parte y los emigrantes otra para la creación de empresas, aunque el presupuesto no ha sido muy alto: menos de un millón de dólares en 2013. Igual que en 2012, los dos años con mayores recursos.

“Vamos a insistir”, dice el también ex director ejecutivo del Centro Binacional para el Desarrollo Indígena Oaxaqueño en California, que se mudó para ser el vínculo entre el gobierno de Gabino Cué y los emigrantes de allá.

El IOAM cuenta actualmente con servicios de apoyo para trámites de apostillas, asesoría para visas y pasaportes, documentos de identidad, localización de migrantes, reclamo de custodia y pensión, repatriación, traducción de documentos y traslado de enfermos y desaparecidos.

Ahora es increíble creer que hasta hace tres décadas la emigración en muchas comunidades de Oaxaca era castigada con saña.

El mismo Domínguez huyó de San Miguel Cuevas cuando las autoridades del pueblo lo persiguieron por oponerse al cobro de cuotas de entre tres mil y 20 mil dólares a las familias que tuvieran un integrante fuera del pueblo.

“Si no pagaban quemaban las casas y violaban a las mujeres con total impunidad, argumentando usos y costumbres”, recuerda.

Desde aquellas experiencias, no pensó en más que luchar contra la injusticia en una batalla que también abarcaba el idioma: del mixteco al español y luego al inglés.

En el estado de Sinaloa, donde trabajó como recolector de tomate, defendió a mujeres acosadas por los mayordomos que las llamaban “las oaxaquitas”. De ahí saltó a Estados Unidos por San Isidro, dos años antes de la Amnistía en 1986 que lo convirtió en residente y luego ciudadano y defensor de su comunidad binacional.