Un daño a la economía

Un daño a la economía
Personas en fila para buscar empleo en un centro comunitario de Cordova, Tennessee.
Foto: Archivo / AP

Laboral

En el reciente debate en el Congreso, sobre el tema de la extensión de beneficios de desempleo, uno de los argumentos de los representantes republicanos fue que dejar expirar este beneficio, y permitir que los beneficiarios pasen hambre, ayudaría a los desempleados a conseguir un empleo. Supongo que parten de la premisa de que los empleos están allí, y que simplemente los estadounidenses han decidido que es mejor esperar un cheque del Gobierno que volverse a poner en pie por sí mismos. O tal vez creerán que quitando los beneficios de desempleo, los puestos de trabajo van a aparecer mágicamente. Con los republicanos nunca se sabe.

En el 2008, al inicio de la recesión, el Congreso extendió los beneficios de desempleo de 26 semanas a 99 semanas. Desde entonces esa extensión se ha ido reduciendo, aunque hay unos pocos Estados que antes de la expiración de estos beneficios pagaban hasta 73 semanas. Los Estados más afectados con la expiración de los beneficios de desempleo son Georgia, New York y California entre otros.

Y de la mano del monstruoso argumento de que el hambre obligaría a los desempleados a esforzarse por conseguir trabajo, aseguran que la economía se ha recuperado y por tanto ya no hay justificación para mantener la extensión de los beneficios de desempleo.

Lo que no dijeron es que esta aparente recuperación ha beneficiado, de acuerdo a un reporte de la Universidad de Berkeley de septiembre pasado, al 1% de los estadounidenses más ricos, que han visto sus ingresos aumentados en el 95% en el periodo comprendido entre 2009 y el 2012, mientras el 99% restante hemos tenido que contentarnos con recibir el 5%, dentro del mismo período.

La expectativa es quitar del presupuesto federal en 25 ,000 millones de dólares, pero lo que tampoco nos dicen es que se pudo realizar una reducción similar con el solo hecho de cancelar los subsidios a las grandes corporaciones agrícolas. Todos los demócratas y un republicano de la Cámara Baja votaron por esta opción que al final no pasó.

Es importante señalar que según las estimaciones de la Oficina del Contralor del Congreso la no inyección de estos 25,000 millones de dólares a la economía estadounidense significa una perdida de más de 200 mil empleos adicionales. Es decir, la competencia por conseguir un empleo se volverá más dura. Pero además habría que preguntarse cuántos de estos 1.3 millones de estadounidenses que son los directamente perjudicados por la expiración de los beneficios de desempleo perderán sus hogares, y cuantos además tendrán que recurrir a cometer ilícitos para poder poner el pan en la mesa familiar.

El Congreso regresa hoy a un nuevo período de sesiones, es absolutamente necesario que se ponga en la mesa de negociaciones la discusión referente a una nueva extensión de los beneficios de desempleo para los 1.3 millones de estadounidenses que hoy no saben como van a poder alimentar a sus familias sin la asistencia del Gobierno Federal.