7 razones por las que no perdonamos

Decidimos guardar rencor en lugar de perdonar porque las razones de nuestro ego son más fuertes que sanar nuestra relación con los demás.

Después de bajar de peso y hacer ejercicio, debería de ser uno de los propósitos más populares: olvidar todas las ofensas, malos entendidos, heridas, daños emocionales, incluso traiciones que hayamos vivido a lo largo del año.

Exparejas que volaron a otros horizontes, amigos que nunca lo fueron, familiares que no cuidaron el trato y la buena convivencia, malos vecinos, colegas expertos en la colocación de ‘piedritas en el camino’ o parientes con la imprudencia afilada, son algunos de los personajes que pudieron protagonizar esos malos momentos por superar.

Es preciso realizar un balance sobre lo que tenemos que resolver adentro de nuestro corazón y así, tener un inventario real de las situaciones por sanar. Gerald G. Jampolsky, autor del libro “El Perdón” de Editorial Aguilar, explica: “Es difícil perdonar cuando atendemos al consejo del ego; él nos dice que actuamos bien al castigar a la persona que nos ha herido y al dejar de demostrarle nuestro amor; es difícil perdonar debido a que la tenacidad del ego intenta convencernos de que nos resulta mejor y más seguro odiar que amar”.

Lo pasado, pasado

Año nuevo, vida nueva; hay que dar vuelta a la página y sacar de nuestro corazón todo aquello que complica la existencia. Por mucho que nos resistamos a esto, vale la pena hacerlo.

En este sentido, el autor explica que cuando evitamos curar las heridas que tenemos, sufrimos y perdemos la tranquilidad, y enlista algunas razones -equivocadas claro está- por las que no estamos dispuestos a aliviar el dolor y comenzar una nueva etapa, ya que pensamos que si perdonamos:

1. Nos volverán a lastimar.

2. Significa que somos débiles.

3. Le concedemos la razón a quien nos hiere.

4. Damos algo que no merece.

5. Evitamos el sufrimiento de la culpa a quien nos hizo daño.

6. Minimizamos su mal comportamiento.

7. Es una renuncia a la venganza.

Es fácil que nos aferremos a nuestros motivos para tener a flor de piel la antipatía contra alguien: quizá esa persona no valoró nuestro amor o afecto, abusó de la confianza o tenía conflictos no resueltos hacia nosotros, el caso es que debemos de sopesar las razones que tenemos y sacudirnos el disgusto.

“Es difícil perdonar cuando atendemos al consejo del ego; él nos dice que actuamos bien al castigar a la persona que nos ha herido”: Gerald G. Jampolsky.

Nadie puede decidir si son o no válidas las razones por las que sentimos rencor; sin embargo, es tarea de cada uno mirar nuestra historia de vida con ojos justos y reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos en cada experiencia, digamos que hay que guardar el dedo acusador y liberarnos de la tan pesada carga emocional que significa el enfado u aborrecimiento.

El autor explica que la palabra clave es voluntad, es decir hay que desear avanzar en el proceso del perdón. ¿Por dónde comenzar? Gerald G. Jampolsky recomienda escribir una carta a la persona que deseamos perdonar en la que expongamos todo lo que sentimos –hay que ser honestos y exteriorizar todas nuestras emociones- y después destruirla.

Además aconseja no alimentar pensamientos rencorosos, tampoco repartir culpas que justifiquen nuestro resentimiento y subraya: “Recuerda que el propósito de perdonar no es cambiar a la otra persona, sino cambiar tus pensamientos conflictivos y negativos”.

Esta temporada trae consigo la oportunidad, aunque siempre es un estupendo momento para ello, de no sólo limpiar el clóset o algunas habitaciones del hogar, también de liberar esas ideas equivocadas que hacen que sigamos enganchados en situaciones que vale la pena superar, dar por fin vuelta a la página y estar ligeros y lindos para el año que está por comenzar.


Colaboración de Fundación Teletón México
“El principio de ser paciente es empezar con uno mismo”
Bojorge@teleton.org.mx