Acoso o bullying en la escuela

Cuando, al fin, el niño confíe en nosotros y explique la situación, es primordial acudir a hablar con sus profesores y responsables del centro escolar.
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Acoso o bullying en la escuela
El acoso y la tristeza

A veces los propios docentes pueden detectar un acoso e informar a la familia o intentar frenar esta situación. Desgraciadamente, en otros casos los maestros miran para otro lado, lo toman como juegos de niños o ni tan siquiera son conscientes de que existe acoso hacia algún alumno. Es por ello que, las familias, deben estar atentas al comportamiento del menor para determinar si puede estar viviendo una situación continuada de acoso escolar o bullying .

¿En qué consiste el acoso escolar?

Básicamente, es la estigmatización o persecución a la que se ve sometido un menor, por algunos compañeros de clase o escuela. Los pretextos para justificar este hecho injustificable pueden ser muchos: desde simples ganas de notoriedad del acosador o acosadores- los típicos “matones” de colegio- hasta la orientación sexual del acosado, su origen, raza, algún defecto físico o cualquier mentira que pueda crearle mala fama y hacerle objeto de mofa o escarnio.

A menudo, los menores violentos que se dedican a acorralar a otros niños, lo hacen por problemas emocionales propios, envidia hacia cierto tipo de compañeros, prejuicios inculcados o el afán de sentirse superiores al resto, por falta de propia autoestima. También usan este tipo de comportamiento para robar o extorsionar a niños más débiles o más pequeños.

¿Cómo saber si tu hijo sufre acoso?

El principal indicador de que un niño sufre acoso en la escuela es, sin duda, un generalizado cambio de carácter y apetencias, estrés y tristeza. En el comportamiento del niño, se podrá observar:

  • Intentos constantes de no ir a la escuela, o negación rotunda a ir.
  • Desidia y desinterés por sus tareas escolares.
  • Falta de apetito súbita y duradera en el tiempo.
  • Aspecto lánguido, mal humor constante, evitación de los adultos o del tema escolar.
  • Falta de sueño o descansar mal de forma habitual; o, por el contrario, somnolencia exagerada, como modo de evitar pensar en su problema.
  • Disgusto ante la posibilidad de conocer a otras personas, evitación de las visitas, deseos de estar encerrado o solo en casa o en su habitación.

Pueden darse muchos otros síntomas producidos por el bullying, pero los descritos son los más característicos y relevantes.

¿Cómo actuar para estar seguros del acoso y contra ese acoso?

Lo fundamental es lograr hablar con el niño del posible problema y hacer que se confíe totalmente. No debe agravarse la situación interrogándole de forma abrupta o insistente, si el miedo o la vergüenza no le dejan hablar. Hay que hacerlo con mucha paciencia, constancia y habilidad, de forma que el niño no se sienta más acosado todavía.

Si el menor cree que está siendo acosado por algún defecto propio, por “su culpa” o la de su entorno familiar, se le debe dejar claro en primer lugar que nadie debe ser tratado con menosprecio por nada, y que nadie tiene derecho a asustar y acorralar a otra persona. Infundir en el niño autoestima y mostrarle que es igual a los demás, sean cuales sean sus circunstancias vitales.

Cuando, al fin, el niño confíe en nosotros y explique la situación, es primordial acudir a hablar con sus profesores y responsables del centro escolar, para que colaboren con la erradicación del bullying o acoso. Si es necesario, un psicólogo o terapeuta podrá ayudar al niño a superar esa experiencia.

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