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Alimentación saludable para los más pequeños

Comenzaremos por derribar el mito de que los más pequeños aborrecen la comida saludable.

Queremos niños felices y bien alimentados? La respuesta es sí. Queremos niños saludables física y emocionalmente para que el día de mañana tengan la mayor cantidad de herramientas para tomar decisiones con libertad y con buenas bases.

La alimentación saludable es uno de los puntos más trascendentales para lograr un buen desarrollo en los niños. Comenzaremos por derribar el mito de que los más pequeños aborrecen la comida saludable. La realidad indica que ellos saben adaptarse muy bien a los hábitos que propician su bienestar.

Crear buenos hábitos

Son los padres quienes tienen la responsabilidad de estar a cargo de la educación alimentaria de sus hijos. Es importante que la comida sea un ritual alegre en lugar de un premio o consuelo. Otro de los mitos más comunes es que el menú infantil debe diferir de los platos de los adultos. No es cierto. La mayoría de las veces, con ciertas excepciones, ellos gustan del menú de los grandes. La comida definida como el acto social de compartir la mesa es un aspecto que debes considerar. Alienta a tu familia a sentarse a la mesa para disfrutar. Los horarios los pones tú. Y cuanto más organices la rutina, más liberada te sentirás.

A edades tempranas, los chicos son como esponjas que absorben tanto los aspectos positivos como los negativos que los rodean. Es por eso que debemos cuidarlos y enseñarles con paciencia que el alimento, símbolo del amor y del afecto, puede ser tan variado como delicioso.

Alimentación saludable

Frente a la situación de “no me gusta” , incentiva a tus niños a probar. Una vez que hayan comprobado que efectivamente hay comidas que les disgustan, es conveniente no ponerles presiones u obligaciones. Después de todo, sus cuerpos no necesitan las mismas cantidades de alimentos que los más crecidos.

¿Cómo servir los vegetales? Arma platos coloridos, permíteles participar del proceso de elaboración casera de tus platos y recurre a los purés o gratinados. El queso es siempre un buen complemento para dar sabor a la vez que aporta calcio, mineral que se encarga de mantener saludable los huesos.

Para incorporar cereales y frutos a su dieta, anímate a hornear galletas de avena, frutas y nueces. Hay muchísimas opciones en materia de dulces y postres. ¿Qué pasa con las frutas? Introdúcelas entre las comidas, a modo de colaciones frescas. Dales tiempo a que encuentren la forma de degustarlas. Pronto van a empezar a pedirte una banana o una manzana jugosa. Recuerda que tanto las verduras como las frutas y las hortalizas contribuyen a la formación de proteínas. Además, brindan una excelente dosis de vitaminas y minerales.

El manejo de los dulces y de la comida chatarra puede causarte un dolor de cabeza, pero debes ser firme y poner tus límites. Hamburguesas y papas, tan solo ocasionalmente. Golosinas, pasteles y tortas, unas pocas veces a la semana. Si bien el consumo de azúcar es fundamental para el desarrollo infantil, las bebidas gasificadas aportan azúcares refinados que afectan su organismo. Prueba con piezas de fruta disecada o semillas mezcladas con el yogurt.

Siempre acompáñalos en el desarrollo del juego y de la actividad física. Estas son pautas clave para introducir estilos de vida nuevos y alejarlos de las enfermedades. ¿Te sumas a la nueva tendencia en alimentación infantil?