Ansiedad: cómo reconocerla y controlarla

Si sientes demasiada angustia hasta llegar a paralizarte sin que puedas desarrollar tu vida con normalidad, consulta a tu médico.

Vivimos en una sociedad que nos genera mucha angustia y estrés. El ritmo de vida que llevamos es una locura, las exigencias y la fuerte competitividad que tenemos en el trabajo, querer llegar a todo: el trabajo, la casa, la familia, los niños, etc. Si no sabemos gestionar todo esto podemos alcanzar un grado de estrés demasiado alto.

La ansiedad es un mecanismo de defensa que se activa ante una situación de peligro. Si la inquietud que sientes es moderada y adecuada a lo que sucede, puede ayudarte a afrontar la situación con éxito. El problema viene cuando tu reacción de alerta es desproporcionada con lo que en realidad te está ocurriendo. Si sientes demasiada angustia puedes llegar a paralizarte y sentirte indefenso, haciendo que no puedas desarrollar tu vida con normalidad. En este caso, podrías tener un trastorno y es aconsejable que acudas a tu médico.

Puede desencadenarse por estímulos externos o internos. ¿Cómo reconocer que estás sufriendo algún tipo de ansiedad? Hay multitud de síntomas que, además, coindicen con los de otros trastornos. Tampoco todas las personas tienen los mismos síntomas ni con la misma intensidad. Aquí te explicamos los más comunes diferenciados en grupos.

Físicos

Sudoración excesiva, temblor en el pulso, taquicardia o palpitaciones, sensación de que te falta el aire, opresión en el pecho, problemas digestivos, tensión muscular, cansancio, debilidad.

Psicológicos

Desasosiego, angustia, miedos, impulsos de salir corriendo o atacar, irritabilidad, incapacidad para decidir, sensación de estar desprotegido, desconfianza.

De conducta

Bloqueo, torpeza, inquietud, estado de alerta, impulsividad, crispación.

Intelectuales

Incapacidad para concentrarse, pérdida de memoria, despistes, dudas, confusión, recuerdos desagradables, negatividad, susceptibilidad.

Sociales

Exceso de verborrea o falta de participación en las conversaciones, miedo a entrar en conflicto con otras personas, irritabilidad, ensimismamiento, quedarse en blanco, no saber ponerse en su sitio.

Te damos algunos consejos que puedes seguir fácilmente para controlar o reducir tu ansiedad. Lo primero que debes hacer cuando empieces a notar que estas más alterado de lo que corresponde a la situación es realizar respiraciones diafragmáticas lentas y profundas. Esto, que es muy eficaz, lo puedes hacer en cualquier momento y lugar sin que nadie se dé cuenta. Debes sustituir el café, los refrescos y el alcohol por infusiones relajantes como la hierba Luisa, lavanda, tila alpina, melisa, valeriana o verbena. Hacer deporte diariamente también ayuda a controlar el estrés. Si no tienes oportunidad de hacerlo, plantéate regresar a casa desde el trabajo caminando, al menos una parte del camino. Practica meditación o yoga. Duerme 8 horas diarias.

Desecha de tu dieta los alimentos estimulantes como el café, los refrescos de cola, el té, el chocolate y reduce al máximo el azúcar. Cambia la tele por un buen libro, el chat de Internet o móvil por una charla en un bar con tus amigos. Pero sobre todo no te olvides de reír. ¡La risa es la mejor medicina contra la ansiedad!