Cómo colgar cuadros en tu hogar

Una forma práctica de dar con la ubicación ideal, sin dañar la pared, es hacer plantillas a modo de patrón.

Colgar cuadros en una pared es una decisión casi tan importante como la elección de los mismos. Si tanto tiempo te has tomado para decidir si una naturaleza muerta o una abstracción quedarían mejor con el estilo decorativo de tu casa, dedica un momento más y que armonicen verdaderamente en el ambiente.

¿Dónde?

Una cosa fundamental a la hora de colgarlos es tener en cuenta la altura de los dinteles de puertas y ventanas. No importa lo altos que éstos estén, hay que buscar seguir su línea. Para ello, tendrás que jugar con el tamaño y la forma de los cuadros intentando complementar los llenos y los vacíos en la pared elegida. Lo ideal es que la obra, o el conjunto, queden a la altura de los ojos de la persona que los admira.

La tendencia es hacer trípticos y colgarlos sin marco, o utilizar bastidores “cajón”, más anchos de lo normal. La idea es que se vean como un bloque cuando hay 2 o más.

A veces es mejor elegir un elemento grande y representativo que muchos pequeños. Recuerda que una pared en la que se apoya un gran mueble no necesita tener demasiadas cosas más. Es muy útil también tener un ayudante para que sostenga el cuadro en un lugar y otro, más arriba o más abajo, antes de ponerte manos a la obra. Una forma práctica de dar con la ubicación ideal, sin dañar la pared, es hacer plantillas a modo de patrón de cada uno y probar las diferentes posiciones tomando distancia para buscar la mejor solución.

¿Cómo?

Con respecto a la fijación en la pared, infórmate sobre los métodos existentes y que mejor se adecúen a tu hogar. No siempre es posible, debido a las instalaciones o al peso del objeto, colgar cuadros simplemente con clavos pequeños de punta de bronce. Puedes recurrir a clavos en ángulos con puntas filosas, o directamente taladrar con decisión y poner unos buenos tarugos para soportarlo. Antes de usar el martillo, pon atención a que la pieza esté nivelada , ¡no hay nada visualmente más molesto en una pared que un cuadro torcido!

Un buen consejo, ¡imita los sistemas usados en las galerías de arte y coloca rieles en el techo! Esto tiene la ventaja de dejar las paredes intactas pudiendo variar la decoración cambiando las imágenes cuando quieras. Como los cuadros cuelgan del techo, puedes innovar también con la iluminación y lograr un efecto diferente de acuerdo a la forma del objeto elegido.

Si le dedicas algo de tiempo y lo haces con cuidado, con toda seguridad lograrás un ambiente a tu gusto que te brindará satisfacción siempre que entres en la habitación.