Cómo hacer viajes aéreos con niños pequeños

Lo que no te puede faltar en tus viajes aéreos con niños es paciencia.

Los chicos no paran. Siempre están de aquí para allá, corriendo y saltando; adentro y afuera, dueños de una energía aparentemente inagotable. Si tienes pensado viajar en avión con tu familia seguramente te aterrorices ante tanta vitalidad y te preguntes cómo conseguirás que tu pequeño se quede largas horas sentado en una butaca. ¿Cómo entretenerlo? No desesperes. Te contamos cómo hacer largos viajes aéreos con niños pequeños de manera exitosa, es decir, sin que tengas que estar persiguiéndolos por el pasillo y sin que los demás pasajeros te odien por sus potentes llantos y gritos infantiles.

Si tus niños ya se entretienen con películas y con juegos electrónicos, ya tienes gran parte del problema resuelto. En casi todos los vuelos, sobre todo los internacionales, emiten películas infantiles y cada butaca tiene una pantalla con un extenso menú de juegos. El dilema es mayor cuando los niños son más chicos, cuando son pequeños aventureros imparables que quieren tocar y recorrer cada milímetro de su entorno y nada concentra su atención por mucho tiempo: pueden estar muy entretenidos con un juguete, pero a los pocos minutos quieren hacer otra cosa. Es con ellos, con los que tienen entre seis meses y tres años donde reside el gran reto, un reto que, como te lo prometimos, te ayudaremos a superar.

El secreto está en saber qué empacar en el bolso de mano y te sorprenderá saber que no se trata exclusivamente de juguetes. Primero que nada, piensa en los snacks . Un niño con hambre es un niño de mal humor así que pon en pequeñas bolsitas todo lo que a tu niño le guste y no olvides llevar algunos chupetines o lollipops : calman cualquier berrinche. En cuanto a los juguetes, te recomendamos que no lleves aquellos que son muy pequeños porque se les caerán y se perderán en el avión.

Lleva tan solo algunos de sus preferidos y si puedes empaca uno nuevo y consérvalo en su empaque original: sacarlo de la caja y descubrir todas las funciones del nuevo juguete lo entretendrá por un buen tiempo. Por último, ve a los negocios donde encuentras las ofertas de “todo por 1 dólar” y compra ítems que podrían llamarle la atención. Por ejemplo, una pequeña linterna (con ella y una sabanita tu hijo jugará con la luz y las sombras); un espejo de cartera que pueda abrir y cerrar incontables veces y libros de actividades (si tienen stickers mejor y, si son de colorear, procura que los crayones tengan tres lados y no sean cilíndricos para que no rueden por la mesita y caigan al piso).

Lo cierto es que un pequeño infante es impredecible y nunca sabrás con certeza con qué suerte correrás en tu viaje. Puede que lleves lo que te mencionamos y termine jugando con las revistas de los asientos, con las cortinas de las ventanas y con los vasos y popotes que te de la azafata. Lo que no te puede faltar en tus viajes aéreos con niños es paciencia; si a nosotros los adultos estar horas sentados en una diminuta butaca nos parece insufrible, imagínate a los chicos. No te preocupes por las miradas ajenas y relájate: tarde o temprano, el avión aterrizará.

¿Tú ya viajaste en avión con niños ? ¿Cómo fue tu experiencia?