Cómo prepararse para la primera sesión de terapia

Buscar ayuda profesional no es sinónimo de enfermedad mental, todo lo contrario.

Resulta completamente normal sentir temor ante la primera consulta con un psicoanalista, de hecho, se considera algo saludable, pues es signo de que la persona es consciente de que está por comenzar un viaje de autodescubrimiento. Las dudas que te asaltan pueden estar motivadas porque crees que puedes manejar el problema tú sola. No dejes que el temor te detenga, la voluntad de hacerte cargo de tu propia vida es el primer paso para crear los cambios.

¿Qué esperar?

Es fundamental recordar que buscar ayuda profesional no es sinónimo de enfermedad mental, todo lo contrario, hay quienes consideran que el inicio de la terapia es precisamente el momento en que la persona hace conciencia de que hay algo que no está bien y que necesita psicoterapia para solucionarlo.

Tememos lo que desconocemos, por lo que probablemente conocer qué sucede en la primera cita puede ayudarte a superar los nervios . Si bien es cierto que cada sesión es única y dependerá de la formación y estilo del terapeuta, hay ciertos elementos que son universales.

El terapeuta comenzará preguntando el motivo de tu visita. No es necesario que tengas un motivo claro y conciso, pues éste puede ir variando a medida que avanzan los procesos. También preguntará tus datos personales (dónde y con quien vives, en qué trabajas, entre otros). Esto sirve para crear una visión panorámica de quién eres. Luego de una breve charla, se establecerá el llamado contrato terapéutico, en el cual el terapeuta te explicará el método, las herramientas que utilizará y el número óptimo de visitas. Éste es el momento ideal para hacer las preguntas que quieras, e incluso para discutir sobre los métodos de pago si temes no poder costear todo el tratamiento.

Prepárate

El psicoterapeuta Rob Arteaga nos brinda algunos consejos que puedes seguir para estar más tranquila ante la primera visita al terapeuta:

– Llama para concertar la cita lo antes posible, aunque temas. Ir a terapia no es sinónimo de enfermedad mental.

– Siempre tienes el poder de decidir si el terapeuta te conviene o no; si te sientes cómoda con él y si su estilo se ajusta a tus necesidades.

– Prepárate para ser completamente honesta, pues de ello depende el éxito del proceso. El analista trabaja bajo un estricto código de ética que le exige completa confidencialidad.

– Puedes hacer una lista con todas las dudas e inquietudes que tengas.

– Recuerda que el terapeuta no es un mago, ni un consejero o amigo; es un profesional que está allí para ayudarte a encontrar las herramientas personales para enfrentarte a la vida con una visión asertiva y positiva.

Fuente imagen: Esta imagen es una obra derivada de Day 302: My Emotions Run Deep por Kathryn , disponible bajo la licencia Licencia de Atribución No-Comercial en http://www.flickr.com/photos/56695083@N00/4463180056/