La culpa y su poder de manipulación

De acuerdo con el término usado en psicología, el sentimiento de responsabilidad por una acción o su omisión que sufre una persona por el daño causado se denomina culpa . Puedes reconocer haber fallado por ti misma o porque otro te lo hace notar.

Este sentimiento de responsabilidad puede ser positivo en la medida en que es una manera de darnos cuenta de nuestras acciones incorrectas. Sin embargo, también puede ser usado como instrumento de manipulación cuando se crea una relación de desventaja a favor de alguna de las partes involucradas: quien falla/quien se aprovecha de verse afectado, quien gana/quien pierde, quien usa su papel de víctima para lograr sus objetivos/ quien se ve forzado a comportarse como el otro quiere.

Cuando te haces responsable de haber fallado, te vuelves vulnerable en la medida en que has cometido un error; este sentimiento, que no tiene por qué ser negativo, puede ser usado por otros, para manipularte y lograr de ti respuestas para su propia conveniencia a costa de tus principios, tu sentido de justicia o ético, o simplemente de tu voluntad. En pocas palabras, al hacerte sentir responsable de la situación negativa, el manipulador logra manejarte y obtener los resultados que él espera pasando por encima de ti.

Cuando en tu pareja, en tu sitio de trabajo, en tu vida diaria ves que has incurrido en una falta de cualquier índole, tu reacción lógica y madura es resarcir el error, hacer saber al otro que has entendido que te has equivocado o actuado mal y te sientes en el deber de aclarar y subsanar la situación. Esta es la manera justa gracias a la cual superarás la culpabilidad. Sin embargo, cuando la otra parte no está dispuesta a aceptar tus disculpas o no acepta que repares el error está creando una fuerza nueva que va contra tu autoestima, la percepción que tienes de ti misma y tu integridad como persona; te está manejando para obtener algún beneficio sea material o psicológico porque la respuesta esperable es que te permita corregir, acepte tus disculpas y entienda que has cometido un error subsanable.

Desde otra perspectiva, puede suceder que la manipuladora seas tú misma, que uses sentirte responsable y fracasada para convertirte en víctima, para lograr del otro atención, lastima, un amor compasivo o apoyo laboral que debes conseguir por tus propios medios de manera profesional y justa. En este caso, esta fuerza negativa que usas a tu servicio se puede llegar a convertir en un recurso enfermizo que termina siendo parte de tu personalidad y de la manera como tú te percibes a ti misma y los demás te ven: una persona con baja autoestima, débil, incapaz de superar los obstáculos y quien, a su vez, hace responsables a los demás de su propio sentimiento de frustración ante la constante presión de la incomodidad que le crean sus fallas.

En las relaciones humanas la igualdad, la honestidad, la libertad, la justicia y el verdadero aprecio por uno mismo y por los demás son las claves para las relaciones sanas, el éxito laboral y la creación de vínculos basados en el amor. Cuando estos principios básicos están claros, la culpa es solo un paso para aceptar el error cometido y asumir las consecuencias que de ello se deriven, con dignidad, con madurez, con profesionalismo; sin necesidad de ser el objeto utilizado para los intereses de otro ni usar a los demás para tu beneficio personal.

http://tracking.skyword.com/tracker.js?contentId=281474979064917