La historia de Lance Armstrong, o el poder destructivo de una mentira

La mayoría de las religiones afirman que Dios, o el ser superior del que se trate, detesta la mentira; la sociedad también le otorga un valor especial al poder de la verdad y cualidades como la honestidad y sinceridad son ampliamente apreciadas. Sin embargo, constantemente el público observa cómo famosos y poderosos caen de su pedestal debido al peso de sus propias falacias. El ciclista Lance Armstrong es un perfecto ejemplo de ello pero, ¿qué lección puedes aprender de todo esto? ¿Decir siempre la verdad puede ayudarte a vivir una vida más plena?

¿Por qué mienten los famosos?

¿Alguna vez te has preguntado cuánto de lo que escuchas en noticieros y en programas de espectáculos y de opinión es real? Toma en cuenta lo siguiente: una vez que alguien se convierte en celebridad, automáticamente pasa a ser también un producto de consumo; de esta forma los grandes conglomerados y patrocinadores buscarán presentar la mejor imagen del actor, cantante o deportista del que se trate… Aunque en muchas ocasiones la realidad sea muy diferente. ¿Ejemplo? El talentoso basquetbolista Michael Jordan vendió una imagen de hombre intachable por años, incluso escribió libros donde afirmaba lo importante que era para él cultivar su faceta espiritual. Todo ello cambió cuando se dieron a conocer sus múltiples infidelidades las cuales terminaron con su matrimonio en el 2006.

Carreras construidas a base de engaños

En el caso de Michael Jordan su talento y logros en la cancha permanecieron intactos; y aunque los medios han satanizado bastante a Tiger Woods por ejemplo, lo mismo puede afirmarse de su carrera. No sucede lo mismo con Lance Armstrong: el hecho de confesar haber ingerido drogas para mejorar su desempeño profesional, ha acabado con su credibilidad y reputación profesional al mismo tiempo. Los millones de personas defraudados por este hecho ahora tienen alguien menos a quien admirar, pero no es un caso único: en el 2007 la atleta norteamericana Marion Jones confesó haber ingerido sustancias no autorizadas, por lo cual sus cinco medallas olímpicas le fueron retiradas.

Las mentiras destruyen

Como puedes ver, las mentiras pueden destruir vidas y carreras en el momento en que la verdad es dada a conocer. Esto no sólo aplica a los famosos, sino a toda persona en general; el psicólogo y autor Joseph Murphy afirmaba que “no hay verdadero éxito sin paz interior” y esto es absolutamente cierto; pero, ¿es recomendable decir siempre la verdad?

De acuerdo a un estudio llevado a cabo por la Universidad de Notre Dame, decir la verdad es benéfico para la salud física y mental. No obstante, ser sincera en todo momento no es una tarea fácil. Lo importante es reconocer la diferencia entre decir una mentira y ser prudente cuando la ocasión lo amerite. Lo sucedido a Lance Armstrong sirve de ejemplo para ti y la sociedad entera: a pesar de lo escasa que pueda parecer, la honestidad es una cualidad que vale la pena cultivar.

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