La importancia de leer con tus hijos

“Había una vez…” Todas nosotras deberíamos leer estas tres primeras palabras de todo cuento a nuestros hijos cada día, porque leerles ayuda a los niños a conseguir un mejor desarrollo emocional, cognitivo y social. Si tienes un bebé y piensas que es demasiado pronto, no es cierto: la Academia de Pediatría de Estados Unidos recomienda leerle en voz alta y todos los días desde los seis meses de edad (si comienzas antes, mejor aún). Si, por el contrario, crees que ya es tarde porque tu hijo está algo grande, también es un error: leer con tus hijos crea un vínculo especial con ellos sea cual sea la edad que tengan y los beneficios son -en una palabra- incalculables.

Enumeremos sólo algunos:

  1. Estimula la creatividad, la imaginación y la inteligencia al “ver mentalmente” lo que oyen o leen.
  2. Introduce nuevas palabras a su vocabulario mejorando su capacidad verbal, su habilidad comunicativa.
  3. Mejora la concentración
  4. Genera inquietudes e intereses. Libros de temáticas diversas harán que quieran saber más sobre mundos desconocidos lo que, en consecuencia, les hará desear leer más.
  5. Aumenta la capacidad de escucha
  6. Desarrolla el sentido crítico del pequeño. La lectura no tiene el ritmo veloz de la televisión o de los video juegos ni tiene un relato fragmentado con lo que el niño puede establecer relaciones de causa/consecuencia.
  7. Aprende valores: de los distintos personajes de un cuento puede aprender sobre la amistad, la familia y la bondad (por ejemplo) y darle a estos atributos el valor que se merecen.
  8. Crea alternativas a la hora de divertirse: leer también es placentero.
  9. Fortalece el vínculo padre/hijo: la lectura con tus hijos es de infinito valor. Ese momento en que se sientan juntos para compartir una historia o en el que le lees para que se duerma es un tiempo que no debe ser reemplazado. Aprovéchalo y disfrútalo. Si tú lo disfrutas, tu hijo también lo hará.

Qué hacer

Tener la casa llena de libros que nadie toca no sirve de nada. Un lector no nace sino que se hace, por lo que si queremos estimular la lectura en nuestros hijos, somos nosotras quienes debemos dar el primer paso. Lo ideal es que establezcas una hora del día para leer con tus hijos, que se convierta en una costumbre. La clásica es la hora antes de dormir pero puede ser después de la merienda o cuando llegas del trabajo. No importa. Lo importante es que la lectura esté presente tan cotidianamente como el juego.

Haz que sea placentero. No hace falta que estrictamente le leas. Puedes ir relatándole la historia con tus palabras y mejor aún es si interactúas con él. “¿Qué crees que hizo el lobo? ¿Se comerá a Caperucita?, pregúntale. Genérale expectativas, intrigas y conviértelo en partícipe también de la historia. El cuento se volverá mas divertido si lo dramatizas cambiando el tono de tu voz con los personajes y con sonidos que ambienten el relato.

Que no te importe si te pide que le leas lo mismo mil veces, respeta sus gustos y enfréntalo a historias nuevas que puedan despertarle nuevos intereses. Con los mas grandes puedes ir a la biblioteca y escoger libros juntos, sería una actividad compartida.

Da el ejemplo. Tus hijos quieren imitarte. Si ven libros en casa y te ven leerlos; si te tomas el tiempo de leer con ellos y lo disfrutas, ellos también lo harán. Démosle a la lectura el valor que se merece.