Maneras de aplacar el apetito

¿Todo el tiempo tienes hambre? ¿No sabes cómo evitar el antojo de snacks? Entonces esto te interesa.

Maneras de aplacar el apetito
Ponte a salvo de la tentación y mantén tu apetito a raya.
Foto: Shutterstock

La clave para llevar a cabo una dieta adelgazamiento o simplemente para mantenerte en tu peso ideal está en lograr aplacar el apetito. Para ello, tienes que conocer algunas curiosidades como que abusar de los dulces dispara el riesgo de tener ataques de hambre o que hacer la compra con el estómago vacío además de salir más caro para el bolsillo, favorece el sobrepeso (se adquieren productos que no se necesitan y en su mayoría más calóricos).

Si lo que quieres es alejarte de la tentación, sólo tienes que poner en práctica estos útiles consejos.

Confía en determinados alimentos

Para aquellas personas que poseen cierta ansiedad por la comida, se recomienda tomar antes de cada comida un vaso de caldo de apio, una forma sana de sentarse a la mesa con menos apetito.

Si eres de las que no puede llegar a la próxima comida y necesitas un tentempié entre horas, opta por un yogurt desnatado y añádele una nuez troceada. También, tienes la alternativa de tomar una infusión de té rojo al que puedes agregar un toque dulce de vainilla y canela.

Otra manera de aplacar el apetito es decantarse por la fruta en el momento del postre. Una de las más recomendables son las fresas.

El poder saciante de la fibra

La mejor manera de crear platos saciantes es aumentando el aporte en fibra. Con ello, se consigue llenar el estómago y prolonga la sensación de plenitud.

En el desayuno, en vez de pan blanco o cereales refinados sustitúyelos por su versión integral. Si además añades una pieza de fruta (naranja, kiwi, pera o ciruela) no te costará llegar sin picar hasta la hora de la comida.

En las comidas principales, guíate por la premisa de que cuanto más coloridos sean los platos, mayor será su acción saciante. Así que no olvides enriquecer tus recetas de carnes, pescado, arroz o pasta con vegetales de distintas tonalidades (pimientos, tomates, acelgas, guisantes, alcachofas, etc…)

En este sentido, otro aliado muy completo que actúa desde todos los frentes es el alga fucus , que puede tomarse en infusión o en cápsulas. Esta alga marina es rica en mucílagos, una fibra que se hincha en el estómago y ayuda a reducir el apetito. Además, disminuye el volumen, gracias a su poder diurético; favorece el tránsito intestinal, debido a sus propiedades laxantes y activa el metabolismo, por su alto contenido en yodo.

Que tu estómago no te confunda

Hay ocasiones en las que el estómago puede enviar señales que conviene saber interpretar. A menudo la sensación de sed se confunde con la de hambre. Por eso, si hace poco que has comido, prueba a tomarte una bebida sin calorías para calmarla.

Tampoco te dejes engañar cuanto tu estómago te pida energía rápida (bollería industrial, snacks salados), ya que lo que realmente tu cuerpo necesita son ciertos nutrientes que se hallan, por ejemplo, en la fruta rica en vitamina C o en el chocolate negro.

Otro de los factores que pueden alterar el apetito es el estrés . Si deseas calmar los nervios comiendo, elige alimentos con efecto relajante como las galletas de avena, un plátano o unos dátiles.