¡Manos a la obra con la pintura en tu hogar!

Si has decidido cambiar el color de las paredes de tu casa, estas recomendaciones te serán muy útiles.

Muchas veces la tarea parece ardua e imposible, pero con un poco de voluntad, imaginación y tiempo, lograremos ambientes cálidos y actuales sin necesidad de llamar a profesionales del tema. Decídete y, ¡manos a la obra!

Lo primero que debes tener en cuenta es el tipo de pintura, si es látex (al agua), que seca más rápido y se puede limpiar con agua y jabón; o esmaltes (al aceite) que penetran mejor en la madera. También se clasifican en pinturas para exteriores y para interiores , así como por su acabado en brillante, satinado o mate.

Antes de poner manos a la obra, debes considerar también que a veces vale la pena gastar un poco más de dinero en una pintura que cubra más a la primera pasada y no descubrir, luego de 2 o 3 manos, que se transparenta el fondo…

Las opciones van desde pintura lisa, colocando un color o dos por habitación, hasta las diversas técnicas de efectos decorativos, como pueden ser el esponjado, pátina, trapeado, etc. La elección del color y la técnica son muy importantes porque tienen que resaltar los muebles y combinar con su estilo y tamaño. La amplitud de las habitaciones, la altura de los techos y el color de las habitaciones contiguas son otros detalles a tener muy en cuenta a la hora de elegir el tono y la distribución de los colores en el ambiente.

Si la pared a pintar tiene un acabado que no te gusta, lo mejor es usar un solo color de pintura y en el caso de colocar 2 tonos en una misma superficie, recuerda que el color más oscuro tiene que ir en la parte inferior y el claro hasta el techo para resaltar la altura de la habitación.

Cuidado con los colores y tamaños, en una gran superficie el color se verá más oscuro, por lo que conviene que elijas un tono o dos más claros del que realmente deseas al hacer la compra. Si terminaste de pintar y el color aún te parece oscuro, puedes usar la técnica de rag rolling , que consiste en pasar una esponja empapada en aguarrás y cuyo efecto será la aparición de un tono más claro al difuminarse el color.

Con respecto a los colores y los espacios , en general, es conveniente elegir colores claros y cálidos para las habitaciones pequeñas y reservar los tonos fríos y oscuros para las grandes. Aún así, el azul marino o el verde oscuro producen el efecto de retraerse al mirarlos, por lo que se genera una mayor sensación de amplitud en la estancia.

La altura de la habitación es otra magnitud fundamental a tener en consideración ya que los colores medios a oscuros pueden dar un aspecto acogedor a una estancia cuya altura sea mayor de lo normal y transformar en una especie de cueva una cuyo techo se encuentre a una altura normal.

En todo caso, si la habitación es pequeña, pintar el techo de color blanco aportará luminosidad y sensación de espacio más abierto. El toque personal , se lo daremos en este caso, pintando una o dos paredes adyacentes de un color que nos agrade.

Con estos consejos, una brocha, cinta y papeles para no manchar muebles, pisos y cristales, ya podemos ponernos manos a la obra y transformar en poco tiempo nuestro espacio a nuestro gusto.

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