Mi hijo tiene TDHA

Un aumento considerable de la actividad física, falta de atención pronunciada, impaciencia e impulsividad son las señales de alarma.

Tanto el término “hiperactividad” como las siglas TDHA son conceptos de muy reciente factura y en muchas ocasiones no sabemos con exactitud qué quieren decir en realidad. Si tu pediatra ha diagnosticado esta enfermedad a tu hijo o a un niño de tu familia, debes saber que todas aquellas personas que forman parte de la vida del pequeño pueden hacer mucho por su bienestar, y, por supuesto, por ti misma.

Qué es

El TDHA (trastorno por déficit de atención e hiperactividad) es una enfermedad que afecta a niños y adolescentes, y en menor medida a adultos, y que se caracteriza porque el afectado sufre trastornos de conducta que se manifiestan desde muy temprana edad, alrededor de los siete años o antes. Un aumento considerable de la actividad física, falta de atención pronunciada, impaciencia e impulsividad son las señales de alarma que los especialistas, padres y maestros detectan y que llevan a diagnosticar la enfermedad. No se trata de niños nerviosos ni de las crisis de pataletas típicas de la edad, ni tampoco de un niño distraído, sino de serios trastornos que perduran en el tiempo y de más o menos intensidad.

Qué lo provoca

Aunque no hay estudios fidedignos que aseguren a ciencia cierta las causas del desarrollo de la enfermedad, existen una serie de factores posibles. Por un lado, los genes desempeñan un papel de relevancia, pues se ha demostrado que si en la familia hay antecedentes de TDHA las posibilidades de tener un hijo que padezca la enfermedad aumentan considerablemente. El consumo de cigarrillos y alcohol durante el embarazo es otra de las posibles causas, así como algunos aditivos alimentarios (colorantes artificiales, por ejemplo). Los daños cerebrales, de la causa que sea, así como estar en contacto con plomo (pinturas viejas, cañerías antiguas, por ejemplo) son otras posibilidades.

Qué hacer

Si a tu hijo le han diagnosticado TDHA, lo tratarán con medicación (a partir de los seis años), con terapia, o una combinación de las dos, que suele ser lo más común. Dado que este trastorno perdura en el tiempo, es posible que tu hijo siga necesitando ayuda durante la adolescencia y hasta la edad adulta. No obstante, tú puedes hacer mucho por él: puedes aprender a controlar tu frustración en cuanto a su actitud, mirar con ojos positivos el camino que recorren juntos y fijar objetivos y metas adecuados a las posibilidades de tu pequeño. En casa, una rutina eficaz, así como un entorno familiar sosegado, amoroso y comprensivo, como nos cuenta Tomás J. Cantó, médico psiquiatra , pueden ser factores decisivos, por lo que es de suma importancia que todos en la familia pongáis de vuestra parte.

Fuente imagen: Yoga for ADHD KIDS & CAREGIVERS por J , disponible bajo Licencia de Atribución “Sharealike” en http://www.flickr.com/photos/jseattle/8211621238/